Wednesday, July 15, 2009

Tantralia I, Devoción / Prajnaparamita / Etica




Homenaje a la Flor de Loto

A Siva, el Bienhechor y Señor del Tiempo

Tú, alumno caído en el pozo y la echada
ante la gracia amorosa del polo masculino,
siendo yo el Niño y Anciano de los Días,

recibíste mi secreto. El que da y quita soy
y doy lo más indispensable, el Ser y la Energía.
Tú eres mi flor, mi corazón es uno de tus pétalos.

Tu mente es uno de mis tesoros. El alma,
uno de tus encantos. Tú, alumno mío,
no naufragarás en estanques perennes.

Me dividí en dos mitades para quererte más.
Sacrifiqué mi inocencia; te enseñé el lingan-yoni.
Dejé mi casa del Más Allá de Todas las Cosas

y me puse, rumbo al pozo, densificado por tus zozobras.
Fui a sacarte. Te sequé con mis besos. Acudí a tu lado
para enseñarte mi danza, mi erotismo. El misterio.

Te dí a mi amante, Parvati; mis aguas en la visible turbulencia
de las formas feroces. Te mostré mi lengua azul y mis tres ojos.
Te instruí con las potencias fecundantes de la vida, sol y luna.

Que nadie vuelva a decir que no soy visible. Te ofrezco
el Ajna-Chacra, mi tercer ojo y mis manos que todo
lo escarban desde lo más remoto y lo inmanifestado.

Que no vuelvan a decirte que soy amorfo e inextenso.
Formé el espacio de Sadasiva para que habites, la tierra
de Mahadeva, el agua en Uma y el fuego de Bhairava.

Que no vuelva la mentira a reinar como avellanas
en lugar de mi sospecha, que es mi almendro duro.
Hay un deseo que admito como el más precioso:

Que tengas Atman, que intuyas mi Unidad, lo mismo
que a la Madre de las Formas, que sepas
lo que es posible por Bitul autoanulante
y por misericordia. Mi contenido te rebosa.

¡Qué generosa es la Vida que te doy!
En tu seidad puse la corona de mi dicha,
Kether de mi reposo. Te entregué la danza,
el erotismo, la energía, calor de mi Aliento.

No digas, no vuelvas a insinuarlo jamás,
que el placer obstaculiza que veas mi rostro
y que la vasija que eres y yo lleno se tapó.

*

*

… a los árboles de misericordia

Los blasfemos ofenden al vaisnava.
Menosprecian al Arbol de Deseos
y a los afortunados que sus frutas
cosechan del Kalpa-taru,
el árbol de gracia.

Los devotos de la misecordia crecen
ajenos a las vanaglorias del poder
y los reconocimientos; ninguna cosa codician.
Ningún obsequio les viene de este mundo.

Nadie detendrá la felicidad que el destino
tiene preparada al que come su alimento
de los árboles cósmicos, verticales, infinitos.
Nadie la aflicción y la caída de quienes quieren
en vano entorpecer lo irremisible del karma.

El destino material es soberano y justo.
Unas veces trae la congoja, la situación
que hiere; otras veces han de crecer
las raíces despreciadas, la semilla
del árbol inescuchado, el más compensador
y el más puro, sin embargo.

*

El jornalero explotado por la Maya

No pegarás tu boca a la pared y callarás
tu consciencia y tu necesidad, Nara.
Vendré a verte y pondré el dedo en tu llaga.
Un bajareque, choza hediente, hicíste de tu cuerpo.
Juguete inmundo es tu bálano.
Bachata de ofensa, tus labios.

Nara, ente bocacho, camilucho,
jornalero de la Maya, pido cuentas.
Tú, ni tus canas veneras, nara cacorro.
En cada dos por tres, agredes
al que te da avataras y días y ollas
y milagros del Agna.

Sé pues, gusano, y deja tus cagaletas
en caminos; hereda los chinchulines
a tu nueva vida, pero, para tí no es
mi bienaventuranza ni el Manas de mi luz
ni el Absoluto presente del Ocaso.

*

Los ilusorios

Los ilusionados. con desórdenes interiores,
se conforman. Con mapas carcomidos
y desorientadores accesan la memoria.

En las rajas de sus cuerpos, en la madera
cortada de sus vidas, esconden la ceniza
y la sangre menstrual envenenada.

Ningún dinamismo les permite ir contra el miedo
de ser desposeídos y nunca tener nada.
Tímidos son quienes desvalorizados se perviven.

Y con temor se acuestan en cama que es
la zona más insegura de sus gozos.
Búsqueda fracasada del Deleite.

*

Los hijos de las hilanderas

Los ilusorios son los hijos de hilanderas
sin hilo; cosen los cursos normales sin aguja
y sin tino; despliegan muchas formas de capricho.

Quienes hilan de ese modo nunca entretejen
lo verdadero y hermoso; pero se les llenan
los dedos de agujeros y se pinchan y sangran.

Los ilusorios ni manipuras ni puros de alma.
No abren canales para el aliento sutil que los anima
ni NADI(e) les desepulta, o echa cal a sus lápidas.

Triste es la vida de los residuos psíquicos:
lenta, ansiosa, grisácea, ruedas atoradas
en los radios del Tiempo, bandas sin bandhas.

Los ilusorios no examinan a Shakti, mas…
¡qué perfectamente ven el ave migratoria,
condenada, qué fácilmente se abisman!

No remontan el vuelo. No reciben la Gota
del Ananda, aptitud para hallarse en el Bindu,
con la puerta abierta del Absoluto cósmico, Brahma.

*



El camino de Saktipah

Un día, cualquiera entre mis eternidades,
eché mi respiro de contento y el prana dio vida
a las cosas, y te entregué, con mi desfogue,
la posibilidad de mis muchos caminos,
el Saktipat, entre ellos.

Un día, cualquiera fue entre mis años y edades,
madrugué y aún vencí la noche, amándolas
a todas, sin renunciar a ninguna: mía fue Kali,
la negra más pura, Durga, la guerrera más lúbrica,
mía Laksami, Saraswita, pues todas las vírgenes
son mías, y no hay castidad ni orgullo que no sepan
de mi orgasmo ni lo quieran desde el fondo de sus almas.

Sus pensamientos son los ritmos contractivos de mi perineo.
No hay tristeza postcoital que no muera en mis éxtasis;
no hay mundo humano que no admita mis pulsiones instintivas.
Pequeño crío, alumno del estanque, dos enseñanzas te expongo:
Toda la vida-creación-externo mundo, tu pene y tus timbales son divinos.

*
*

Desóyelos

Desoye a los que siembran culpas y vergüenzas,
oradores de recato y mojigaterías,
fornicarios autodegradados, caprichudos.
Quien niega la continuidad natural
del mundo y el placer posible,
me ofende. No lo buscaré en el estaque.

Lo dejaré en el pozo por largo rato.
No diré el trecho más seguro para verme, Bodhichitta.
No lo pasearé por los mundos que transitan
los bardos tras la muerte.

5-16-1991 / Indice / Tantralia



*

Beso su pie ante el Templo de Shanta Durga en Goa

*

A Durga / Katyan

*


Rayos de Luz Violenta


*

Los fuñinges del patriarcado

A tu dominio, hogar de Shakti, llamaron la prisión materna.
Tiranía, Materia voluntariosa, bruja perversa.
De tus ritos dijeron que son peligro de opresiones.
Temieron en tus bosques, cipreses escondidos
(esperaron tener armas de hierro,
caballo y cuchillerías). Sólo después
llegaron los fuñinges / cobardones con alardes.

Como hordas de arrebato se presentaron
ante tí, Europa, te quitarían el poder,
la colmena, la unidad bienhechora,
tu rol matriarcal, tu frenesí emocional,
Grandiosa Reina… y tú, mera Devadasi,
eras el más perfecto y limpio de los lotos.

Alumna que danzas con sabiduría,
hembra que del orgasmo
hicíste un arte de melao, el mahasukha,
¡oh! más azuquita, mami!

En ese bosque, womb-like-place,
tu cueva abierta entre el mons púbis,
¿acaso no se cantaron idóneamente
los mantras más potentes y feraces,
tu Fertilidad, tu mística leche,
colectivo alimento, el pasto abierto?

En ese altar de la Kula,
¿acaso no nos díste el lenguaje
y el reloj del corazón los primeros latidos
y te aprendimos tanto, porque no fuimos
otra cosa que zánganos, lo más estéril
e inmaduro del ser-entitativo,
lo meramente orgánico,
sin la noción del Atman?

*

Admiración

¡Qué maravillosas son las mujeres
que entran por los ojos
y que dejan su alcoiris en las pupilas
y los pedazos de estrellas, aunque fugaces,
como olor que no escapa
al tajalán que gruñe hasta las trencas!

¡Qué maravillosas cuando se convierten
en memorias para los dedos
y nos desprecian, a media talla,
porque han visto sus sombras
derramadas sobre el pecho como babas!

*

Cit y Kali

Cit me cita y Kali me devora.
Es la puta más negra de mi noche
y nadie, sin embargo, me cita
compasiva, sensual, asesina
como su lengua roja.

Ella no regatea razones a la Maya
Su olor me encanta. Hechiza.
Su yantra es la cumbre más velluda
de Maruxa, su boca es oro-genitalia,
en los montes de lo vivo.
Sus jadeos son los mantras
de mis salmos más íntimos.

Por eso moro en sus montañas
y circulo en sus ríos.
Relámpago soy en sus ojos de lujuria.
Cit me cala cuando me cito
cálidamente en Kali hasta que rajo
sus anhelos y pasiones.

03-10-1992

*

Homenaje a Pan

¡Qué hermosa santidad
tiene tu cuerpo, peludo en el pecho,
caprino en las costillas, tierno en el semblante!

Seguro que tienes la mente en los talones
y sudas flautas por cada tejido,
célula por célula, núcleo por núcleo.
¡Pan-Todo... pan-inclusivo,
sin levadura, pan natural,
pan saturado de pan!

Sátiras semillas diseminas
dentro / fuera / entre las piernotas vegetales
de la Tierra y los senos derramados de los cerros.
Pan de leche llovido en galaxias explosivas
como Vaca Voladora que fuíste de los cielos
y Gotas de Castrado sobre Urania
y espuma del mar y todo infierno y todo Gólgota.

2.

En días de la Primavera del Mundo,
Ofión-Bóreas, en aras del rapto de lo bello,
recorriste los huertos arcádicos
y fuíste por tus caprichos, desnudo:
ninfas de los ríos, sin escapada.
La piel convocó a hermosura viva
y el pulmón echó su meta de salvar
cada divino grano de onticidad y honra,
cada espacio de aire, brisa y aroma.

En la divinidad de esta voluntad,
se construyeron nudillos y manos anchas,
bulla de piernas, el ardor cabrío.

Y se manifiesta la boca,
bendice lo universal y lo íntimo,
lo cósmico y la sustancia,
la esencia y la privacidad.

*



Afrodisia

Te ofrendo mi testae,
recibida como abrigo exterior a mi semilla,
cáscara de gameto fermentado
que creyó en la esposa del testiculus.

Cierta evidencia en las orquídeas prefigura
que la concha es un angeion vacío.
Tú no hagas caso: te doy fe
de que estoy testiculatus
con mi tubérculo muy sólido,
lleno de ovas, rico en amnios,
disponible para el cigoto, tête-á-tête.
Te dejo mi testosterona para
la vivípera afrodisia que te plazca.

*

Como un árbol de soledad

A veces, no siempre,
me lo amacizo contra mi pecho
como otro corazón que me hace falta
y me dejo llevar por su latido,
más iluminado que el mío,
a pesar de lo oscuro y voláfugo.

A veces, tenemos que bailar juntos
sin que nadie nos vea, como en las cuevas,
antes de salir a darnos a gregarios rituales
con las gentes del mundo.
Don Nadie nos fuñe costilla abajo
y giramos con talones de cómplices
y como trompos dulcemente amarrados
del ombligo.

El coloca sus manos sobre mis hombros
Sabe que tendremos que bailar
lo menos tristemente que podamos.
Su bestia me observa con ganas
de besarme o morderme,
al menos, hasta que aparezcan
las putas ninfas que invocamos.

Es tan triste estar solo,
tiernamente indefenso, con un corazón
que tiene arpas en sus silencios,
violines en el estómago.

*

Discurso aceptatorio

El cielo es claro y mis ojos están abiertos
desde sus cortezas.
Ayer me dí por muerto
y me desplomé en tristeza y descarrío
entre demonios contendientes por mi alma.

Nadie dijo lo que aguardé tan en vano:
¡Que descanse en paz tu bienamada!

Pero me desligué de la estúpida lástima.
¿De quién son los huesos deshollejados
como frutos sin gracia?

¿Qué significa esta deshonra?
¡Que no tuve un discurso aceptatorio
para originar tu belleza venidera!

No había contado
con tu red de arrastre, cariñosa,
encanto manso de esperanza.

Fuíste y aún eres, aún en la muerte...
eres atracción por todas partes
y has estado en mi cercanía,
pero en la sombra.

Ahora yo resueno por las calles
con la ilusión de buscarte y revivirte.

Soy una lira con cantos y ancla de esperanza.
Un recién llegado
de la bien definida raíz de tu alegría
y no había valorado todo ésto:
¡Que eres la estancia radiante de mi gozo!
todo lo que quiero que seas.

09-09-1993. San Diego

*

Lo Idílico

Cautivo estoy de este mundo social
que no tiene amor por los pájaros.
Que evita cantar en manantiales.
¡Qué pocos se lavan sus pies en ríos fluyentes,
qué muchos los transidos,
en estanques de balas asesinas
y con sangre de niñez inocente,
sedientos y mojados,
salpicados de cal
y de más amargura que lloviznas!

La armonía, si es el edén de la arboleda,
o si es el amor del paraíso, evoca soledad,
pero, con montes de piel, ninfas,
cortezas de árboles y danzas de silfos, renazco
y entre remolinos de dulzura infantil
se vibran como llama, se purifica el corazón
y somos alcoiris y la boca, agua bebe
de los pozos dulces.

Y la piel brilla como soles
y el alma atrecha
por piadosos escondites
de montes y riachuelos.

*

A tu árbol

Ayer cuando tuve mis ojos
disparados en lo puro y natural
de una mañana, yo ví
el árbol en mi patio
y que salías de él
con tantas hojas y ramas
y siluetas vegetales de abundancia.
Y en esa vida descubrí tu rostro,
tu cuerpecito suave
de huesos duros y adorables.

¡Eras tú, mamá!
¡Y qué bella fue tu salida de los árboles,
tu habitáculo de ninfa,
tu figura con olor de almendras,
tu pulpa de guayaba,
tu corazón de durazno,
tu rojez tibia,
tus ojos cómplices
del azul del cielo,
tu amplitud de brisa,
tu fidelidad fija de raíces
como signo de tierra,
tu mansedumbre aparente
de Tauro / Capricornia!

9-3-1998

*

Nostalgia del árbol

... La necesidad («niyati») crea la ficción de espacio y nos liga a la causalidad, a la inexorable ley del acto («karma») que restringe la libertad absoluta y omnipresente a una limitación dirigida a un objeto determinado: Javier Rou
Entonces, por nostalgia,
me arrojé a abrazarte.
Elegí el árbol más rugoso
cuyas cortezas, años de verticalidad
recuerdan, reciclaje kármicos del humus.
Y supe que soy como tú
nacido para el polvo y el regreso.

La vida es más que tumba y fijación
en la arcilla y el incienso,
breve como es, se salta al infinito.
Contigo está la metamorfosis
que germina, la semilla
de ese Gran Tesoro,
código y cifra plantada
entre chumberas, el fuego eterno
del Sol, hálito de Brahma
entre desbrujos de la terra morta
en el Mediterráneo.

9-3-1998

*

Para poder vivir

Sem Shakti, Shiva é morto: Adagio tántrico
Ella me mantiene vivo.
Con su ira divina, Bhairavî lo dispone.
«Sin Shakti, Siva es un cadáver».
Ninguno vivirá sin ella. Queda del mundo
el terror de las cosas, la miseria que duele,
la desesperanza. Pero ella es la vida.
Ella, la constructiva y protectora,
con manos que liberan; la ha impregnado
con sangre el valle de las calaveras.
pero Shakti- Bhairavî nos restaura.
Sin Ella, hasta el mismo Siva se muere.

2.

Para poder vivir, se me instruye que hay un sonido,
sin causa, primordial que debo oír, no sólo hoy,
todos los días con que quiera contar
con la vida. Entonces, se me enseña:
Oye y, por de pronto, calla
porque el mundo está lleno de cotorrería
y papagayos que gruñen como cerdos.
De modo que Shakti es Mâtangî
y con el silencio de mi corazón
me instruye en contemplar
el sonido primordial de ser.

3.

Para poder vivir, aunque el mundo
me ofrezca sus cabezas sangrantes y sus loncos,
la que irrumpe, con el imperio de toda su Refulgencia,
ella me da, tres de sus ciudades, y me dice:
«Gobierna», ha de mirar desde una humareda,
bruma a la que llama el Divino Velo,
la cortina de fumaça.
Y aprendo a gobernar el sueño y la vigilia
hasta que venga y su nombre me bese
el pensamiento: Shakti-Dhûmâvatî...

4.

La que quita el miedo de la muerte
y más dulcemente persuade
sobre las cosas infinitas es Kamalâtmikâ.
Sentada está sobre un loto de Kamala,
emergida está del Ser que en su silencio medular
es puro. Ella es el poder que yo festejo.
Ella, la que tiene muchos nombres,
y con todos ellos refulge y crea las normas
para que yo pueda vivir...

*

El árbol de la vida

Grabé tu nombre en un árbol de piel dura.
Me enamoré de tí, cuchillo en mano,
como el leñador que limpia el monte
y selecciona la salud y fortaleza del madero.

A tu aparición quise llamarla: Fruto.
Jamás volverán a diluirse los recuerdos.
Nos reencontramos, Arbol de Vida.

Ahora de tus sámagos más húmedos
conozco los llantos y sus alegrías.
Te oigo en la savia que fluye,
te huelo en las flores que sueltas
con el viento, te percibo en los trinares
de los pájaros que se esconden en tus ramas.

Y como hay recuerdos tuyos
que persisten en el viento dando voces,
te sigo como hormiga, fiel a tus raíces.
Entro en las cuevas que compartes;
lamo tu savia como elíxir
y ya no hay destierro
de triste despedida.

Te alcanzaré vida tras vida
para bendecirte.
¡Ojalá en otras madrugadas
también me ames en los grabados
agridulces del cuchillo que escribe
su memoria con nostalgia!

¡Ojalá me leas en ensueños perdidos,
en las expansivos infinitos,
o en escondidos hibiscos rojos
de otros patios del tiempo!
¡Ojalá en la sadhana de lo Eterno
crezcamos juntos, abrazados
como serpientes que transmiten
su alegría, en pos de vida
infinitamente continuada
en las cimas de lo Absoluto!

10-3-1998

*

Ecología erótico moral

Apartado de ecosistemas e instintos naturales,
a pesar de mentiras e hipocresías que se agregan
al esquema de mis relaciones con el mundo,
intrusamente humilde, me remedia la esperanza.
Me nutre, a diario, el vendaval de unos ojos salvajes.

Son los de mi hija, sangre soñadora, que ya duerme,
la diablilla del porvenir que está en su cuna, mi alegría.
Al lado, cómplice del recodo de su nido,
su madre, mi esposa, cuyo torso respira tan suave
y adorablemnte como el primer día.

¡Oh, madre dormida, te amo!
Adoro sus túrgidos senos
y me encanta besarlos.

Es que canta su corazón tras lindos huesos
y lo terso de su piel es mi cosmos.
Su montículo de musgos, Su sexo,
es mi Rezo para toda la multiforme diversidad
de la Naturaleza,
el templo al que voy,
apasionado de epicureísmo, es ella
y no voy a creer, con tonto rito,
sino a sentir para creer aún más
de lo que creo.

Me hundo debajo del ombligo más fecundo
y ella me devuelve, célula por célula,
las certidumbres más profundas
por las que me oriento.

A gusto me revuelco en lodo cósmico,
porque creo en sus semillas y en su testimonio:
la Hija que me dio. En su fe siempre hay frutos,
hijos con porvenir, continuidades...

19-9-1992

*

Busco mi esqueleto

Busco de mi esqueleto y mis mañas
alguna parte que lo identifique
y pregunto inútilmente dónde estoy
y por qué esta sucia felicidad de segunda mano,
esta generosa miseria de ejemplos
de otras poses y regularidades,
este baúl con memorias
de inútiles conveniencias...

Por eso, el corazón desciende
como geotrópica estrella, redentora,
y se posa en la concha más dura y amarga.
Se reinventa su cintura, tronco inmenso,
su cuello, que levanta a la copa de los aires,
su cabeza soñadora, tan poco acostumbrada
a dar consuelos y danza, de árbol a árbol,
¡conmigo, sí, conmigo!

*

Vengan a ver la erótica de vida

... Vengan, jijos de la pelma,
cantad a cántaros.
Los crotarios se apulgan
para desafiar el momentoquio...

¡Pronunciad la verbuda campanela,
dividido el amafe del silencio,
ocultad de una vez el sublime eructo
del nóumeno apofántico!
Los vecinos se llueven para testificar
la penetralia y el silabario espera
describir la consigna ecorial
con pupilas y hongos del chismerío.

¡Verbéen como labiosos del gofio cotidiano;
tengan sus versifolios a clamor de boca!
La calle se transita de lexemas exoflemos
y se amelcocha con rebotes de candela.
¡Iniciad el salivero, timoratos,
sacad la verba, dad verbazos!

¡Dos sátiros se masturban en la calle!
Acusad su desparpajo,
desencubridlos con sabiduría...
¡En fin, que vivimos en espuma etimológica!

*

Los seres femeninos

Venga el que canta y credencial en mano
vea que los sátiros existen
con patas peludas y envidiables falos.

Venga el que habla, con señal de poeta,
y testifique que hay demonias llamadas
angelitas, ninfas, nereidas, náyades...
en fin, vírgenes que, al levantar la cola,
se las empinan los asuras del fondo de la Tierra.

Vengan los cantores
y los esperanzados por bellezas secretas
y escríbanlas y cántenlas
para la posteridad incrédula:
¡si vimos la belleza y nos faltó
la frase adecuada, la voz
y el valor para narrarla, sin culpa
ni azote ni mojigatería, que se nos cuelgue
de los güevos!

Se mentiría a la canción y a la alegría,
maldita en bendición extravagante,
por no cumplirse.

3-5-1990

*



Homenaje a Epicuro
Todos los placeres son un bien por el hecho de ser conformes con la Naturaleza: Epicuro
La moral más alta es feroz:
¡vivirse a plenitud como individuo!
con honesta malicia lejos del que controla.

2.

Esta es la grandeza:
¡compartir entre iguales!
El éxito personal es intransferible.
La máxima efectividad depende de uno mismo.

3.

El único ser moral que hay sobre la Tierra
es el que tiene ojos de pantera,
oídos muy abiertos, tallo espléndido,
manos audaces, tranquilas y ligeras.

4.

La moral es erótica y creadora
y no rehuye el desafío, el salto
entre demonios que niegan la vida.

5.

La moral no tiene arcanos ni infiernos
ni democracias de paja o de acero;
no tiene jerarquías en la piel ni en el Estado.
Ni carnaval ni máscaras.

6.

El individualista orbita por afán de su causa.
Sostiene su equilibrio. Enciende
agujeros negros para que haya inmensidad,
galaxias comunicantes, reversos de entropía.

8.

Los morales primiginios, ladrones de bruta entereza,
íntegros eróticos del Ananda, son ilustres inocentes.
¡Los únicos libres, exentos del yugo del Destino!

9.

El único moral no administra por migajas
el sexo, el alimento, la misericordia,
la clase, la justicia, el conocimiento.

10.

Los morales piensan, se disciplinan,
se ponen en control y en negocio perpetuo.
Administran el porvenir. Su consciencia
está al comando, sin inculpadores,
sin sacerdotes, sin psicologistas, sin Estado.

11.

El ladrón cósmico se reventó del minutero
de las horas geocéntricas y deshizo
los calendarios supercheros y la fe bicameral.
Supo que no hay mecánicas capturas,
reos de Tiké, adictos a la Némesis,
posesos del Demiurgo.

12.

No es moral la violencia ni la coersión
ni la impostura ni la convocatoria obligada
de tribus que no piensan; pero opinan
y protestan y censuran y castigan
con maniática afrodisia de cínicos
y orgásmica faena de burlones.

13.

Society everywhere is in conspiracy against
the manhood of every one of its members:
R. W. Emerson
No es moral la nueva Babilonia de babosos.
Ni la ciudad de los grandes platónicos
ni los grandes imperios ni la prensa coqueta.
Ni las misas de vanagloria
ni las mansedumbres hinduístas.
Ni las sendas del Tao con malabaristas
de Sendero y Flor de Loto ni huele-pegas ni peyoteros
ni santeros ni teosofistas
ni dualistas de fría misericordia
y peladas rodillas
ni absurdos de la Eucaristía
ni papistas de la cruz y el misticismo.

14.

El moral no juega a los dados con los dioses.
Se robó el Arbol del Conocimiento,
fruto por fruto, hoja por hoja.
Para él, la muerte ha muerto.
La vida roba vida, biología sin límite,
juventud eterna, tiempo cósmico.

15.

Los únicos morales que hay sobre la Tierra
con gozo se comen el pan;
con lo indispensablemente necesario
son felices; navegan la mar, no los estanques.
Vuelan a los cielos de infinitos posibles.
Hurtan del amor cada delicia
porque viven desnudos,
desvestidos de anti-civilización.

16.

Los únicos morales son valientes y generosos.
No comulgan con burócratas ni con sabihondos.
No apoyan a gendarmes ni exorcizan con miedo
las sabidas miserias de la desventura cotidiana.

17.

El único moral que hay en la Tierra
controla la esperanza, porque es fuerte,
soberano y empírico; su miseria
no la dicta el más allá
ni la riqueza la espera de holocaustos
de propiciación ni de sibilas ni de pitonisos.
Ni de horóscopos huisce diei
ni de la Heliópolis ni del Vaticano.

18.

Razonar es su única epistemología.
El interés propio, su única ética.
El amor: su única conducta.
La creación, su única misión.

19.

El moral es rival de los parásitos
y en la Tierra de los Violentos no quiere
ni la choza más humilde ni la palmada
de poderosos ni la doncella más espléndida
ni la fama de sus triunfos
ni la aprobación más dichosa.

20.

La moral más alta es feroz:
¡y el estado natural: ser ladrón de su espacio,
controlar el universo, rescatar al amor!

*

La palabra amorosa

Ha sido una bendición que me quieras.
Había olvidado que nacemos
para alguna canción que vive cada vez menos oída.

¡Qué bien dices en qué consiste soñar
(si es que soñamos)
el completo sueño que escondemos!
¡Qué bien amas si cantas
(porque conmigo cantas y cantando me amas)
con obsesión equivalente!

Habíamos olvidado
(si es que olvidamos por completo
que la dulzura no es un mensaje difuso de la cara,
oscura y temeraria duda ante lo incierto)
... acaso si... la fulgurante risa sigue ahí
y me enciende los rostros al futuro
y todas las pasiones son visibles
(si es que todas sirven, turbias o felices,
como sean, para dar residuales luces
e ironías al pasado,
o al hoy, o a lo que venga...)

Ha sido una bendición
tu corazón que comprende,
sin ninguna obediencia,
si es posible que obedezcamos
sin premeditarlo,
por debilidad que no conviene,
por comportamiento diseñado,
que parece destino...

No, ya aprendimos, por palabra de amor,
a optar y se nos pega la gana,
y somos desobedientes,
y lo que más conviene es sonreír
aunque nos duela la cara.

Había olvidado que hay (y siempre hubo)
tantas fantasías. Tus besos, por ejemplo,
que predican la realidad de los músculos,
la dulzura de las endorfinas, y no mencionan
que el amor existe, pero está el viento de marzo
y su lluvia y tu alfombra verde de prados
y tu piel suave, más suave que el mundo,
menos esquiva que una idea...
y existes, haya palabra o no, para identificarte
y voy sensualmente por tu adjetivo y tu verbo,
por tu cuerpo de onda, por tu ser y sus partos...

(Publicado en Mizares, Núm. 683,
18 de julio del 2000)
*



Para despertar a Leti

a Leti Robles, guerrerense adorable
Leti es un dulce mesón.
Se mece trayendo en sus manos
una copa de prana hasta mi mesa.
Sus pasos cuelgan en la gracia.
Cuando se aleja de mi espacio
yo sé que ella es algo más que la fugaz partícula
(es concreación hadrónica).

Su amor es permanente.
Su presencia inefablemente deseada.
Hágase ella ¡amor humano!
let there it be! Let Leti V-ictoriosa!
Se me antoja más que el mole.
Me gusta que exista su tamal en mis cumbres.
Con ella comeré partículas de encanto.

Beberé en su vía láctea
su lluvia sideral... ¡será mi gozo!
¡Cómo mece sus pezoncillos cuando camina,
chozpa en mi aramio, danza ante mis lebrillos!

Voy al mesón y a mis ojos mece
como puertas de su hostal,
¡me encanta su coquetería!

Hoy me sonrió, misteriosamente,
dio señal de promesa, seguro que me quiere.
Voy a recibirla en ese paraíso todavía secreto
que se llama el Campo de Higgs.
Mi casa es su casa hasta en la incertidumbre.
De mis meseritas favoritas, ella es una:
la más pura, tierna hasta en el rabillo de sus ojos,
graciosa en su nariz, con la cual habla.

Todavía huele a Acapulco,
a vírgenes palmeras, a cocos jamás mordidos,
a senos jamás chupados; pero qué espigada
esa espiga del amor, esa dura masa tan protónica.

2.

Me imagino ya... en la Laguna de Cayuca
(ella dijo que irá conmigo...)
donde su sexo es fauna silvestre,
cómo poblaré sus cielos púbicos con pájaros
que una vez cantan han de multiplicarse;
trinarán encendidos sobre pequeños islotes
y serán el estuario exótico que provea.
De seguro, cada célula de su piel
es húmeda, tersa, fresca, incontaminada.
¡Y qué laguna de tres palos, al penetrarla,
explorándola yo, de esquina a esquina,
con aves de mil especies y colores para soñarla
con empirismo de deleite y acceso mutuo
a los cielos que tenemos tan adentro
cuando amamos, cómplicemente voluntarios,
lúbricos, cochinamente evolutivos!

Con mi rodilla derecha, abriré sus entrepiernas.
Sorprenderé el escozor, su químico lenguaje.
Su tersura amaga con ricos hormigueos
y comunica antipartículas que son amparo
del equilibrio térmico que cruzan intersticios
del espacio al 99.9% de la velocidad de la luz.

¿Qué da estructura al vacío, me pregunto,
cuando elevo mi hadron collider
al agujero y empujo ricamente
hasta los puntos
de sus internas estructuras vaginales?

Con esta niña, sabiduría de mi erotismo,
se maja al amasijo de protones;
se desgranan como avellanas,
duramente golpeadas
(los protones sueltan al quark
y al divino bosón;
los antiprotones surgen
con su olor de shalimar
para mi olfato y mi lengua los cata
como si fueran la vainilla de Papantla
y mis labios se relamen,
desde ahora y para siempre,
como si reclamaran el rictus de una mermelada
de fresa de Clemente Jacques!)

3.

No me interesa Acapulco sin tí.
Aquí me tienes porque estoy contigo.
Tus playas, no son turismo de estampa,
tus playas son para mí, tú, mi palmerita humana,
tu femínea silueta, tus besos húmedos.
¿Qué más esplendente campo que tu cuerpo silvestre?
... ¡tu mestiza tibieza de laguna!

¿Qué tres palos más anhelados que los que son posibles
cuando agarro tu cintura y echo ombligo abajo
tu calcetería de Cannon Mills,
incluyendo las likras spandex de tus bragas
que han cubierto tus muslos para que no sean friolentos,
sino calenticos a mis manos?

¡Ay, me vuelas los ojos y la tapa de los sesos
como si fueras tú mi proton smasher!
Por eso no te voy a despertar.
Viéndote, desarropada sobre el lecho,
hasta que no puedan mis manos contenerse
y tenga revolcados, por giros isotrópicos,
mi vocación de clavadista temerario,
permaneceré un rato más.

Después me lanzaré a los riscos de tu cuerpo,
desde una altura de picacho coralino,
hasta el fondo de la insondable y oceánica
tersura de tu cuerpo!

Madruga a gusto, Leti,
descansa, yo velo; mantrizo,
let there it be! Let Leti V-ictoriosa!
Quiero tu campo de Higgs,
tu espacio más íntimo y sereno.

2-7-1998

*

Un invisible pez con mil pendulaciones.
Un perdido especímen del esqueleto cósmico.
Una perla de mí mismo, intravenosa.
Una araña de miel vuelta sonidos.

Es tan dulce cuando su campana repica
en EL cielo kundálico, cavernario, humano,
sucio de vida. Y la Roca es dura
y Pigmalión, un silfo y una llama.

Se escurre.
¡El mensajero de lagunas opiáceas,
endorfínicas, bautizado como un gen
en la boca de la ostra!
Sube un pez por mi garganta.

¡Con tanta delicia abro mi boca
en días como hoy cuando se escurre
y sube como poeta con hígado encendido
por ser un pez transmutador
y un ángel con ojos cristalinos!

30-09-1992


*

La raíz

Meditación sobre el primer chakra
Conexión con la tierra es mi raíz.
Desde esa base, sefirot salvaje, me sostendré
como vasija que espera el agua, como torre
o columna vertebral del acueducto místico.

Ahora dáme el tallo, porque chupo lo que puedo
y quiero más de las tierras secas y abatidas.
Uneme al bien de tu mundo estructurado.
Sé bastón adicional para mi cárne.

Añádeme las hojas de la fundación.
Yesod, ven como un vientre a mi reino.
Con tus promesas de hojas estaré seguro,
me conectaré con el sol y el viento.

Mírame, abrazo los árboles que encuentro
en el camino. Estoy lamido por un perro cariñoso,
enternecido por un gato que alimento.
¿A mí, quien me alimentará de hoy en adelante?

3-4-1979 / Indice / Tantralia

*

Coparticipación armónica

Que mis nutrientes sean sus miradas.
Que me toquen en la herida abierta.
Que me sanen en los gritos profundos.
Que escupan sus islotes de ígnea exploración
y ardientes sedes, sombras para el sudor
que está en la rada, en los puertos,
en la simiente posible del pez.

Quizás cosechado en espigas, rencorosamente,
o por amor, por telares en friega,
han de darse, una vez y por siempre,
motores encendidos y manos de cosecha.

Aquí estoy.
Les llamo nubes, aguacero, marisma,
bandera, barcaza, galeones y nada soy sin rescate
de una hélice espiral, mi hermana tierra.

*

De la bitácora existencial

Vean del libro el mapa
de mi tiempo que se pierde,
la ruta de mi avance,
insinuada de extravío itinerante,
el preciso punto en que me olvido,
el instante de angustia que me encuentra.

La página es de sangre como gloria.
El plasma es tabernáculo,
shekinah de una pasión o su agonía.

Y una dicha goteante me persigue.
Un yo que más que vivir, pervive dando coces,
a poco de llorar y va cantando
su aguijón con alas de mercurio.

Un ser con sus espacios soy,
un ser-uno-con otros,
que se abraza al mundo, se abre
con sus libros a la madrugada.
El Uno es Quién y el yo ontológico,
genoma interrogante.

(Publicado en Tertulia de Mizar, Núm. 685, 20 de julio del 2000 y en La Blinda Rosada, España, 9 de julio del 2000)
*

Los senos cosmicos

a Catrina Falbo

… si no eres consciente de lo exterior, probablemente no alcanzarás lo interior: J. Krishnamurti

Para dar santos nombres de japa
a lo que yo llamo dos ricas peras,
dos delanteras iluminaciones,
yo no tengo que ir a la India.
Yo repito: ¡Tetas, tetas, tetas!
el mamtra de tus pechos sin cobertores.

Grabo en mi memoria los conos
con la tersura que yo sospecho
y doy la ventaja a mi garganta
desde antes de evocar
las entidades que han sabido
derramar la galaxia
con leche y miel del Universo.

¿Para qué mirarse el ombligo
en un túnel nirvánico en las frías Himalayas,
si detrás de mi puerta, donde está tu regadera
tienes la T-shirt que te las cubre,
cómplices carcelarias de tus palomas,
pares de japa japa
y por las que yo escribo
su texto en mis labios
y fluyo aliterativamente
hasta que el gozo supremo
eche mi torre abajo?

¡Tetas, tetas, tetas!
Puede que las dualidades de tu pechuga
primorosa no estén disponibles
para mi espacio-temporalidad,
aquí y ahora... ¡maldita sea!
porque hay tela encubridora
cuando no tienes que bañarte,
conspiración de corpiños.

¡Pero no importa!
Continuaré el modesto ritual
hasta que seas mi vecina favorita.
Y no necesitaré dar santo nombre
a tus chichihualli que, divinamente dicho,
son dos tetas maravillosas.

Uno mete el ojo por la cerradura.
Agujera su anhelo insólito de milagros.
Asalta el techo, se descalabra
en volúmenes de esperanza,
pero sólo a tí, japa ninfática, fiat, el
hágase,
ahí te voy, sáciate, mirón,
cuando asesinas
el brassier en los pasillos
y exprimes dos fantasmas en mi boca.

Cada vez que te veo, ¡mantrizo!
y tú lo sabes; me preparo para santificar
el delicioso instante en que desnudas
tu torso para ir a la cama.
Con mis ojos, he descorrido la luz
y robado lava de tus volcanes
para que tus japa japa madruguen
entonces, friolentos
de aliento y mordiscos.

2-5-1984

*

Meditación sobre el deleite

A Hazel

Disfrutaré el sabor de tu fruta, Tiphareth.
Anheloso estoy por tu abrazo. Cálida y sensual
te sospecho, porque ví tu hermosura
debajo del vestido. Disfruté tu aroma.

¡Oh, dulce beso de la vida!
donde quiera que te imagino, sin perseguirte,
te encuentro, me detienes, me invitas
a quedar, a reposar en tus senos.

¡Oh, dulce beso de la vida, me tienes
apresado por la espalda, pusíste una argolla
en medio de mi ombligo, estoy agradecido
de tenerte y es innecesario ya desear algo más!

En tí, todo lo tengo. La amargura ha muerto.
Tengo la belleza apetecida, tu devoción, Tiphareth.
El poder de activarme en alegría y comerte
por deleite, cada noche, y arrobarme en tu belleza
cuando me despiertas y pides tan poco: un poema,
una canción, un momento exquisito de horizonte.

(De mi primer poemario adolescente en los años ’70)
*



Meditación sobre el tercer chakra

Allí estaba, casi a mitad de mi tallo,
Tu mundo, Geburah, y tu vasija de cuello largo
(abajo / arriba / fuera / aguas turbulentas,
estanques oscuros, tal vez abismos,
qué sé yo) y un cazador de simios y serpientes.
La victoria es tan difícil desde aquí.

El testigo se va aparentemente.
Ese que sabe ver el Todo, activamente,
con las rajas de cálida alegría y apasionado ímpetu.
El testigo veedor con energía que salva,
con sattvas de armonía; ese tranquilo Budhi,
justo encima del ombligo se detiene,
y nos deja en la presencia de seres residuales,
fementidos, traidores, ventajosos.

Con burócratas, ideólogos huecos de Chesed,
árbitros de rutinas, cantores de fatalismo,
merolicos de órdenes rígidos, botelleros de vasijas
de cuello largo, cazadores homicidas, encantadores
de cobras y de jivas, me hallé. Y eran las GUNAS
del Estanque, eran los fantasmas de mí mismo.

… porque desde aquí, justo encima del ombligo,
fue que hablaron los demonios del ahamkara
para hundir sus puñales y herirte,
aquí caíste, kármico y doliente.
Aquí se marcaron los samskaras,
aquí la energía esquilmada,
la sangre que no coagula,
tu cicatriz abierta, aquí cautivo
fuíste de los cazadores, mordido
fuíste por las cobras venenosas.

Aquí has de vencer la TAMA
de las memorias descuidadas,
temerosas, resistentes.

3-11-1992

*



Arte de Luis Royo


Romance de Corinna Hartney

Corinna Harney se divierte
con la pólvora china.
Sabe cómo Gengis Khan
formó su imperio mongólico.
Cuando ella se tendió sobre mi cuerpo,
aplastó el califato islámico.
Dejó las páginas en llamas.

Todos mis textos se cubrieron
con los escombros de Bagdad.
Sentí el abismo entre Roma y Oriente.
Todavía los pentagramas de Arezzo
cantaban marcialmente
y Boecio en la cárcel bordaba
su mortaja de consolaciones
Por mutua cuenta, fue que ella y yo
firmamos la Carta Magna:
hacemos la democracia desde 1215.

Con el puro deleite de sus ojos,
reliquias irlandesas,
y su maciza silueta, sirena del desierto,
me convenció de que haga anandas
con el Uno y estimule su lalalana.

¡Qué sinceridad al poner
las cartas bocarriba!
Siempre me observa embriagado
de una culpa nata y por eso
me desafía con más amor que a nadie
por una terapia de muslos oceánicos
y boquita de pez sobre las Torres del Ovatio.

Cuando seca está la lengua del espíritu,
me pongo a rasurar el bello púbis de Sión...
¡pero, claro, es porque en sus piernas,
en sus magníficos cimientos de rodillas,
me cobijo y echo unas clavadas en seco
al fondo de las charcas de Urano,
y ella es la bienvenida
del cariño en mis costillas!

Ella es la mujer que yo ubico
bajo nevadas de cáctus.
Sus nalgas son tan cálidas
que no dudo que estoy
bajo las ruletas de neón de los casinos
y que mi ofertorio está lleno de vellos
y mis sombras llenas de barbas
y con largas orejas de burro.
¡Azazel en el desierto
y Peniel sobre la cama!
Sileno no se enmascara.

Para encontrarse conmigo,
Koré-Inna viajó muchas millas
en su Lexus SC 300 '92.
Recobraríamos la Tierra Santa.
Así que esparcí mis rodillas
sobre la arena, trayecto
hacia una colcha mágica.
Frotamos lámparas de anhelos.

Ella fue, derechita, a abrir la cremallera
y con gesto noruego, conquistó
a los bretones antes que Marco Polo
saliera de Venecia.

Para que yo fuese el cautivo
de sus glotonerías, me embriagó
su boca, sin esfuerzo.
Su saliva roja fue amrita.
Luego, en Las Vegas, se quitó
todo, hasta las últimas vírgulas.
Se evaporó de prendas.
Ocupó mi sangre.

Me invadió bien prendida.
De lo que fue su escote
salieron dos palomas;
pero no dos harpagones,
enjutos y descoloridos
que son cosas del otro jueves.
¡Estoy hablando en serio
de la Summa Theologica!

es decir, dos dogmas infalibles que,
después de chupadas
cual ejemplares tetas, se multiplicaron
las feligresías y los castillos
y los encuentros del Medioevo
con la Gloria Shekinah.

Corinna Harney es tan hermosa
del busto a los talones,
de la obviedad a lo insólito,
que Diana no permite que sea sacrificada.
Se la llevó a la Táuride, como a Ifigenia,
para que sea Playmate of the Year,
causa caussorum y emblema estético
con botas vaqueras,
medias de malla,
tangas, sedas vaporosas,
fino lingerie, fragancia Savage...

Corinna baila butt
como ninfa cherokee y escapa
por rumbos de siringa y cabras,
sirena del desierto, poetisa que oye,
carrizo acuático que canta,
ojos grises que sueñan,
azules caprichos de órbitas y estrellas,
que son la pirotecnia, la China misteriosa
hecha petardos, cielo descuartizado
bajo tierra de santos jinas que huyen del Nirvana.

En fin, ella y yo somos poetas.
Escribimos con el polvo sideral.
La entiendo cuando dice:
¡Comenzaré a lamer de tu estrofa!

Y demás está decir, que es océanica.
La noche que llegó fue Luna llena.
Según observé por la ventana,
el sol copernicano nucleó el universo
de la cama; pero yo consulté
el calendario, a puro beso,
succioné el mantram, a la antigua:
¡man menos mens mana!
Sin sayal de penitente, pedí
a la wahine el huevo del mundo,
totalidad de continuum, cosecha de magia
... y todo se redujo al julepe espasmódico
y la sílaba, el remezón del clotis,
el bocado que me llenó de pelos el alma
Ite missa est, sácate al coño.
¡Es que fue la mamada del siglo,
no cosa del otro jueves!

Te voy a entregar el pragmatismo,
dije a Corinna, es decir, a la ninfa.
Tiene veinte años, Lexus SC 300,
y ella se modela como agasajo óptico,
pues tiene la bendición de Diana
y la codicia de Orestes.
Ella busca su príncipe dormido
y susurra con labios
que han hecho pajas
al imperio maya:
¡Despierta!
No quiere que despierte
el que no es poeta.
Pero coge y lame
como apache apañera,
tupí y caraiba,
cuando gatea en sus cruzadas
para rescatar la Tierra Santa.

Maquiavelo está despierto.
El sol guerrero no duerme.
Codicia esas caderas explosivas
que harían de la ternura un berenjenal
y no digamos esas vasijas de Nut
sin cobertores que gozo en la tala,
a raya, chupa que chupa,
sin que se pida temperancia filantrópica,
o mínima intervención estatal
si de mostrar the topless phenomena se trata.
Tits without misery!

Al final, yo afilo la realpolitik
antes que Falopio describa los condones
y Ponce de León descubra La Florida.
Y ella en la boca recibe el obelisco
y yo en los dientes la raja pegajosa.

Corinna sabe su trabajo
y no compra indulgencias de los Fugger.
Conmigo muere, extractora del jugo
de mi texto vertical tan prometido:
lava a lengüetazos el telescopio
sobre cristales de deseo muy diamantinos,
duras arterias de dicha, profunda certeza
de pasiones. Hosi-a-nna, sálvame la lalalana...

El lenguaje nace del ritmo.
Tañemos címbalos y nos cimbramos.
Panderetas y nos pandeamos.
Chingamos ya en Singapur
y nos cingamos, sonajeros a toda matraca.
¡Corinna sí que sabe de lenguaje!

Cuando pegó 95 tesis encima de mi estómago,
en 1517, con saltos y agazapadas, su protesta
se llamó la Gran Reforma, propuso
su propia novedad de izar el ano en aras
de metáforas in situ, aquí en los muelles
de la folla blanda y la nalgatomía.

Y logrado el acomodo, se lubricó de unción
y como mula de tiro, recibió Su Padrenuestro.
Después navegó sobre mi ombligo
leyéndome la Dieta de Constanza.

Yo regresé al Puerto de Palos
por provisiones de huelva, ovas
o como se diga...
no por otra cosa, capear sus temporales
y cotejar el axis mundi antes de largarla
con un palo de mesana
por la candonga triangular llena de rizos.

De tortas como éstas, descúbrase América.
Sírvase el Africa. Dóblese la pólvora mojada.
Corinna sí sabe galopar sobre las olas.
Echó su vela carajada a cruz y vera
y del botalón hizo su festín de samskaras
para mi cama de agua.
Cosa no fue del otro jueves
que el Obispo Waldeck
rechazara los suspiros de Münster,
los versos tántricos,
el hambre poligámica,
il fellatio, seminen in ore,
il anus impregnatus,

y la boca de Corinna en mis escrotos sálmicos
colgantes bajo el Arco de Triunfo.
Y también su jardín de la gracia,
con hespérides y nabos,
y Lutero de ojandra, mirón y puñetero.

A todos desafía para que se disuelvan
en las páginas de textos incomunicados.
En cambio, yo propuse
volteándola de tirón ante el pasado:
¡el motín de La Bastilla!
tomar por asalto su trasero,
túrgidas curvaturas que Gèricault
no ha pintado todavía,
pero que, si por la rampa
al por mayor en lamidas permito,
truenos de Anu profetizan
la Venida de volada y la ira del Magnífico
... hossi-a-nna, sálvese quien pueda,
cosa no es del otro jueves.

Ahora me aferro al cosmos escindido
de su nalgatorio porque escribo
sobre el futuro y el amor.
Si yo fuera Mirabeau, mudaría
Versalles a París,
redeclarando los Derechos del Hombre
sobre esas tapias de tersura
que se llama el pedorrón del Terror.

¡Váyase al diablo ilusionismo,
Delendas est Cartago y los discursos catonianos
en versión jacobina, hordas de canallas
tan cortezes, tan pizarros, napoleónicos,
tan generalísimos, tan francos, tan pinochetiles!

A merced de sus caderas, soy cautivo
de sus movimientos audaces y maravillosos.
Sus muslos son pilares del décimo universo.

Y para escribir el grand finale,
la ida y la venida, ultimamos
la jodienda astral bajo ese túnel
que se abre en Las Vegas,
zona rosa de piel que son las nalgas,
tus nalgas, bailadora de butt, Corinna.

Estoy hablando en serio
de la Summa Theologica
cuando meto mis güevos bajo su rabadilla
en aras de la gloria shekinah
y leo de sus poros la Historia,
oliéndole las gracias,
colocándola in supina positionis
para mirar sobre sus hombros
clavándola tras sí
hasta que la poesía nos diga
¡placer, nunca te vayas,
amor házte placer
hasta que el cuerpo
aguante y el divino
joder se repita!

4-12-1992

(Publicado en Tertulia de Mizar, Núm. 626-626, 22 y 23 de mayo del 2000 y SerPoeta.com, el 4 de Mayo del 2005)

*

Cleopatra

Escribir un poema de amor
que se parezca a ti, imaginar tu vida
sin juzgarte cuando aquí te han descrito
impúdica, antojadiza, casquivana...
es conectarse a frutos espontáneos de tu ser,
sea cual fuere el delta de tu ser
y más allá del desierto del Sinaí,
olvidar la invasión de Carlomagno
y que has muerto, mordida
por un áspid.

Es hallarte en lecho seco e irse a los wadis
y rehallarte como riachuelo dulce
e invadir tu boca con el color del ciruelo
y en restinga de tus besos sumergirse en ti
y saberte fértil, cautivante en algún lecho,
intuitivo del alma que formule juicios
sobre tu ser tan cálido y el miedo de perderte
sin la estructura de tu subjetivismo
y la propuesta de tu vida y tu historia.

Es duro no vivir tu sed de ontología
en el amor de los hombres, duro ver
tu muerte en amargo despecho,
en soledad que pierde sus caminos.
¿Será Octavio la causa?

Duro es conocerte en los raseros
de la intriga y las costumbres, que eres egipcíaca
pirámide de sol, carne y espíritu.
Ociaré en tus formas de misterio ardiente.

Imaginaré que disfruto tu boca
como Marco Antonio para enamorarse...
(él, quien te dio tres hijos).

¿A quién seducirás, ha fracasado él en Accio?
¿Quién te habría permitido vivir
más profundamente que todos ellos?...

Ayer murió, con puñalada por saludo,
a la salida del Senado, el padre de ese niño
que se asoma, él tempranamente
te hizo madre; pero Cleopatra,

… él ha muerto y te amaba y mucho te amaba
Marco Antonio y mucho la mar y el áspid.
Sin embargo, otras hienas en Roma festejan.

Contentos y triunfantes están
Címbar y Casca, Casio y Brutus...
Ha muerto tu primer amante blanco,
tu Buitre de Occidente, ¡Julio César!

Cuando estuviste casada según la norma
de los Tolomeos y tu hermano más joven
fue tu esposo, dime mujer, ¿lo amaste?

... porque no amar es guerra y muerte
y no ver el sol ni la brisa ni flotar
en el Nilo como una barcaza. No es
pasión desfogada, redimida, en olas perpetuadas.

A él, que sólo te puso en las sombras,
al hermano que despoja y no muestra ternura
siendo esposo, al marido que te da el parentesco,
¿lo habrías amado más que al invasor extraño?

Se quedó sin reino por querer ignorarte,
y tu ira lo redujo a nada...
César se lo entregó a tu mano (¿lo mataste?)
y te dio por semilla esa pasión romana
que te ha encendido tras el velo.

De Roma a Alejandría se habla
de tu coraje, Reina osada,
y ya lo sabe Marco Antonio y Octavio:
eres hermosa, inteligente, seductora...

... pero ya es tarde, te quedaste en Egipto
por ella cautivado, Marco Antonio.

7-5-1979 / Indice / Tantralia

*

*

Unión-Yuj

Cuando fui un yo,
seco como espiguillo
y no había mordido
ni a la rama ni a la estrella,
cuando no había visto una sola cascada,
puñado de la mar,
ni a Maia, ni a Isis ni a Cibeles,
¿quién había que lamiera mis costillas
y dibujara sus besos,
o me uñara tiernamente mi dedo gordo,
el izquierdo pie?
¡Nadie!

Mi sede existenciaria,
mi piel de Visnú, ¿por qué estuvo vacía?
¡Entonces, llegaste!
te acostate sobre la estera
de mi corteza sensorial, abríste mi tálamo
y, desde ese instante, yo pujo
y tú pujas y me adoras
y el rico manantial de Varanasi
como Ganges en puntillas
fluye, de las Himalayas a Calcuta,
y me ofrezco a las manos, como triada.

Del cerebro y sus flamas sinápticas de Maya
al éter cósmico del Uno,
sensorium Dei,
sacerdotal como fuego viril,
que canta a la yoni, Dyada,
por tí, para tí, nos unimos.

(Publicado en La Blinda Rosada, 25 de septiembre del 2000, y Adamar, España)
*



Arte de Luis Royo


Del shakta a su deidad

Me gustaría que hubiera un dios
que tenga mis dos manos y me abrazara
dulcemente como amigo.

Que no se espantara si dijera
que mi vida depende de esas manos
porque yo labro la tierra
y bendigo mi espíritu.

¡Sí! me gustaría que se sentara
en el llano y mirara mi domdi y mi chandali.
(Le prestaría mis ojos, si es fuere necesario).
Le calmaría la sed en el río que fluye por las navas.

En el fondo está mi casa
a la distancia. Y mi mujer adentro,
cocinando. Mi nariz informa que guisa.
Será cabrito, o mole de olla.
¡No sé! Le llevaría conmigo.
¡Que no sea la última cena!
Con mis sinceros labios digo:
¡Será un honor que sea mi convidado!

*

Lila / danza / entre las gopis

a Mercedes Carreño
Curiosa campesina, tentadora,
Semele bailadora, caderita, ciclo
de chulos ojos y delicia, thalía
con las mercedes, pródiga,
niña de los pechos tan sonrientes,
pupilas das, feroces en penumbra,
vergara de las lunas tan carreñas,
promesa tan caleña, sophía,
colombiana del mundo de lo bello,
trevi con las piernas exquisitas
sobre los montes reales del lenguaje,
Dioniso evoluciona por quererte.
Apolo se hace carne por mirarte.
Tu montenegro es un pilar
de orden y mandalas y el mito, una memoria
de clamores. El nuevo sacerdocio se trasciende.
¡Aquí! soy el custodio de la palabra cimera
que rompe el puente del pasado; avanza
desde el ombligo, abriendo manipuras
hasta alcanzar tu inocencia entre las lunas.
Contra la tiranía del mundo medieval
fundo juglares, el imperio óptico y sonoro,
sensualista! Vamos a la gran dicha,
a la nairatmia y a la mahasukha.

*

El proceso femenino

1. Niñez

Hay mujeres con rostros infantiles.
¡Que nunca envejecen!
Son como chavas, como niños sin sexo,
golfiñas ariscas, juguetonas, risueñas
con huesos ágiles y originales ímpetus.
Y sus ojos, sus ojos
son faroles con llamas que en la mirada
se encienden vivamente
y con los gestos florecen.
En sus rostros,
incansablemente dulces y gentiles,
se ilumina la chispa del espejo interior,
el ángel femenino, la mujer encarnada.

Hay mujeres sin malicia,
sin sucio en las pupilas,
sin agresión que a sus labios tuerza
con el asomo absurdo de cualquier palabra.
De la infancia son las caritas permanentes,
la doncellez que se asoma, tan callada,
para el gozo de una primavera que perdura
y así quedarse, a flote en ella, para siempre.

¡Qué semblantes sin años,
sin tristezas de arrugas, sin hurañez amarga!
Tersas, limpias, melódicas
en la piel del espíritu
como ninfas que cantan, musas
al pie del Helicón más cotidiano.
Y sus ojos, sus ojos
así miran, así conquistan aún más,
así se comunican, así descansan
cuando llega el día del dolor,
la noche con empeño de obstruir
al amor inmarcesible.


Arte de Isabel Guerra / Madrileña

2. Adolescencia

Hay amores que avanzan con paso
de nubes claras o manantiales cristalinos.
Amores que no son exactamente cielos,
pero entregan el alba.
Que no son agua.
Ni exactamente nimbos, pero se elevan
como cirros a las esferas altas
y refrescan los hondos abismos de la carne.
Del hombre.

Son mujeres gentiles.
Eso tan sólo son:
la presencia de la brisa que refresca
en figura de cuerpo femenino.
Se materializan.
Semillas son de estrellas en lo oscuro.
Se entregan como consciencias
en calma que descienden,
¡pero cuán altas habitan y cuán adecuadas
son sus sombras para el calor del mundo!
Y sus ojos, sus ojos
son faroles y llamas en la negrez hostil
y vive el corazón varonil,
por su femínea luz, encendido.

3. Adultez

Hay mujeres que son versos vivientes:
el ritmo que camina, descalzo,
la música que se forja con palabras,
la bandera de la sensibilidad que conspira
para volverse más amor y más ternura.
La mujer se vuelve hembra de tal modo,
moza con anhelo de mitosis / maithuna
y se escinde en la maña señera
de la virtud que juega y bendice.

La mujer, su soledad divide en dos
por ser, de su hombre, compañera...
y, entonces, anda con el talle vertical
del árbol, cósmico geotropismo,
y su vientre horizontal se acuesta
lleno de curvas, ninfíco de caderas,
húmedo en las raíces
y toda ella canta para el tálamo
con el furor de las savias / tattva uttama
que chupa de la tierra
y, en dúo de complicidad regocijada
con el gameto, engendra al canto
(la apertura de Anahata, se abre a plenitud
de vida, tan digna en vibraciones ganglionares,
efectiva desde el timo).
y es madre de poesía ctónica,
subterránea, paraganglionadora, cardíaca.
y sigue en colectiva humanidad
con sus hermanas.

4. Madurez

Hay mujeres que son
evolución y síntesis
y, por tanto, futuro,
utopía cumplida y realizada.
Niñas son para el niño.
Tiernas son para el adolescente.
Adultas son para el varón que escucha.
Sabias son para el viejo que aprende.
Benditas son en la muerte que clama.
Y son madres todavía para el que,
a filo de espada, muere,
o a para el que en pena yace
o, en enfermedad, padece...
y, para todos, puja la esperanza
en su parto final
que es piedad y consuelo.
Y sus ojos, sus ojos
todo lo lloran, cuando no lo comprenden,
y aún todo lo sanan
cuando es triste y agónico
y lo olvidan y perdonan
cuando es infame, envilecente.
Pero no aprende el hombre necio a redimirse
y no sabe llorar cuando ella llora y crece.

5. Desencarnamiento

Cuando se van de la carne, son mujeres sencillas
y lo mejor del silencio.
Y las netamente virtuosas y diáfanas mueren
después que, con hechos inconfundibles,
todo han declarado y su ternura
ha reconfortado en vida a los ánimos vecinos
sin sacrificio, suyo o ajeno. Al fin descansan.
Abraxa mística.
que no es tal, en rigor,
como no es nube ni arroyuelo cristalino
ni paloma ni secreto indecible...

Es la mujer real,
costilla celular de mitocondria,
aposento idóneo, el sábado encarnado
de una canción que hoy es
el recuerdo que canta
y que, en la carne,
conmueve todavía...
Y sus ojos, sus ojos
son inolvidables, tan dulces
como el ayer más tierno,
tan cautivantes como el amor primaveral
que, en mayo, hace a la flor más flor
y más ave al pajarillo que se posa en la rama
y a la lluvia, llovizna
deseada para la tierra seca,
vendaval de luz, irisdicencia del ángel
que, en la zarza ardiente del monte humano,
al árbol de amor conecta a su alma.

6. Síntesis Cósmica

Hay mujeres que son la eternidad:
cosecha concreta de la heroica metáfora,
el orgullo del ser,
pulcros cuerpos que ocupan pulcras almas,
feminidad en la piel glorificada,
la alegría del infinito
en desnudeces suaves,
los ángeles eróticos sin alas.

Estas habitantes de la tierra,
nada esconden.
Son transparentes, siendo celulares.
Son luz, aunque vivan en lo oscuro.
Son la historia que se corrige sin recelos,
lo más inocuo del Caer,
lo menos turbio.

Y sus ojos, sus ojos
sonríen, desde sí, porque son inocentes
y nada, sino luz, guardan bajo sus párpados.
Y así miran, así conquistan aún más,
se comunican, así descansan
para entregar el séptimo día
en el Shekinah del sexo femenino.

(7.)
(La séptima sección de este poema es mi silencio. Un homenaje que mi voz no
expresará, no sabe cómo. Sólo la mujer puede develar esta dicha, su Bhakti).
*
Ante un tatuaje

Dentro del corazón están todas las cosas:
la riqueza soñada, la cosecha infinita,
la ciudad de doce puertas hormonales,
la Sión descendida con luz del sol humano
en el árbol del cuerpo y en la piel de la dicha.

Por ésto tienen prisa de belleza
los que saben cargarse de razones
para hallar en su núcleo
su leptón de fondo,
su verdad de quarkonio.

Otros, ni esperan.
¡Los más tontos!
Se dan el revolcón con la fatiga,
pero, en caducidad de símbolos,
cosiendo en balde y poniendo el hilo,
y entran por ventanas redondas
al corazón en vilo, a la piel de salagón,
a las blandas texturas de la biología,
y se pintan solos y se visten de salamandra
y camuflaje (en tu nombre, corazón)
y se leen en colores y figuras
sus falsos sueños y caprichos.

El tatuaje es un mero simulacro.
Es una llaga de linfa: el agua dulce y fluyente
de Zaza, detenida entre alcorques y represas,
lejos de las Alturas de Banao, el sanctus spiritu
mirándose en las láminas de tinta, la charca
de Rorschach, con ave zonza en abrojos, sin nido.

El yantra verdadero no se pinta.
Es el cuerpo hechizado en los tres mundos.
Traillokya Mohana.

4-9-1982

*



Fisiología de la excitación

Esa mujer con faldas de hidroxilasa,
wow! es azote de MAO
y enzima o abajo de ajena tirosina,
es maravillosa,
se circula, se tiende
y debe lamerse como al caramelo,
degustada por su chocolatina,
y oler a queso, después de ser mordida.
La mina tiene que licuarse como sangre,
beberse caliente para que sea nuestro aliento,
formar las sílabas: te-a-mo,
porque se palpa, conjugada
me anima, la quiero.

La mina que sea el oro del riachuelo,
la ninfa de las trenzas desatadas.
Que la recoja en el ensueño
el Pastor que exprime las palabras
cuando busca al ser más ovulante,
chapoteado en la cera del humus, su adjetivo,
que sea, para mí, la que navega
entre sustancias transmisoras,
tesoro que nos determina
al ser dopaminante.

Quien chapotea en medio de torrentes,
exprima el húmedo adverbio, haga pronombres
y prodigios, sintáxis milagrosas
y diga MINA y será TONINA
y miel anhelada
y ansias de triptofán
y abajo, pantaletas, ya que enzima
fue y encima estuvo
y como tal se comparte,
como fue encima, ¡ah, MAO!
espiga y hoz del encanto
más neuromodulatorio…

Me has llevado al tálamo del benzo,
me has sumido el espinazo,
has gritado en gathas
al lingam y a los cupidines
y el horizonte de mis ojos tiene alas serpentinas
que han sembrado tus dientes y tus besos.

La mina dopa el ansia
y no hay pena que no quite cuando Gaba
se abre como yoni
y es la mina dopante que galopa.

¡Qué jocunda sobre el pecho,
qué alivio, si se afloja, si descansa,
qué placer, benzo-mudo, si reduce la penuria
del opiato, y se mece en el más dulce vaivén oscilatorio!

La mina es mi alegría, cada encuentro inhibitorio,
la emerge de las aguas, oh, qué ninfa sesuda,
cuando canta, porque versa las memorias
con sus labios y, con sus piernas ontológicas,
mi atención abre al soluto,
y yo penetro en la morfología más plena
de sus gozos y ella conmigo es mina
y con ella, me dopo...

(En Tertulia de Mizar, Núm. 705, 6 de agosto del 2000 y Mondo de Kronhela, Argentina)

*

El gozo

Ir es mover el infinito.
Si va(s), la grandeza es sublime,
vibra con la delicia, no con la detención.
En el carapacho, no escondas tus ojos.
La sustancia, sin raíz, carece de luz.
Hijo del Eter, refulge como Jñani.
Entra a la belleza del oculto quark.
Si va(s), anticipa el placer con gozo eterno
y grita el OM. Deja el tartancho
en el lagar de la mudez
porque el tiempo del mudo
no tiene tambor.
El gozo es siempre ir
y perdurar en la silva del ser
con continuada paz.
Ir es latir con vocación gozosa
de canción por la eternidad.

9-16-1990 / Indice / Tantralia

*

La cerradura / bandha

A Maruxa, madre de mi hija

Love, the first seed of the soul:
Rig Veda X, 179

Traigo la llave para entrar en Tí.
Apertura de Shakti, gozos lícuos, solidez cálida,
el maharaga prometido porque tú me enamoras.

La llave hacia tu interior está conmigo.
Fuera nada quedará que sea valioso
(para que tú lo tengas y en mí lo santifiques).

Todo lo llevo a tí. Lo que fluya hacia afuera
no lo necesitamos. Que sean residuos,
cascarones, ilusiones innecesarias. La Maya.

Mi corazón está latiendo felizmente.
Subió a la cuarta dimensión de tu energía.
Ahora, desde el esplendor, me convocas:

«Seamos Uno, no descargas vitales,
de seres separados, divididos, cortados
de la Unidad en el Todo», me declaras.

Desde el rumor de los óleos vitales del contento,
ya no descanso, oigo que gimes, imagino
que detrás, a tus espaldas, estoy, como cucharita
que se pegó a tus nalgas, yonipujándote.

Pero es tu rostro, lo que quiero abrir
dentro de mi Alma, tu presencia divina,
tu sonrisa en mis ojos. Oh!, ve con los míos.

La puerta es un velo entre vedijas
que se parecen al musgo y un sol interior espió
por resquicios (de tus cerraduras). Vio tus mecidas.

En entreabiertas fases de tus masturbaciones,
me esperas. ¿Cuándo accederás a llevarme
a tu morada? Sin sentir tu llamado, temo.

*

Y Shakti dijo...

La mujer dijo al fin su ontología, su rica esencia
de Ojas sobre el lecho: hoy, dijo Shakti:
«Entra si puedes. Acciónate, hijo del Origen,
Ladrón del Mulhadara». Oyó mi corazón
como un osado ligón, sin llave y sin cautela.

Fue una noche distinta. Había ritmos cósmicos
de luna y se borró la vía hacia el valle del lamento.
Ella bebía Vijaya y yo pinté una medialuna
en medio de mi frente. Me aromé con sándalo.
Y la puerta dijo: «Pasa» y el falo se asomó
a la cerradura y besó la vulva hinchada.
Ella estaba tendida, esperándome.
Y era la primera vez que me esperaba.

8-10-1983

*

Las nalgas de Maruxa

... la Shakti de Bhairava dijo: Si se mira fijamente,
sin parpadear, cualquier objeto físico como si fuese
la primera vez, privando al pensamiento de todo apoyo,
pronto se alcanza el estado de Shiva:
Vijñana Bhairava Tantra, frag. 57

Como si nunca te hubiera conocido me gustas.
Mucha belleza se esparce sobre el mundo
en forma de mujer y comienzo a quererte
por causa de tus nalgas.

¡Es terrible confesarlo y por eso te quiero!
Pienso sobre la tersura de los pétalos
y doy con la almohada de esos muros
con ilusión de arcilla y manos de mis manos!
Pienso en nubes redondas y nimbos
y esos círculos me llevan a tu carne!

Resbalaste en mis párpados, camino al baño,
y hallé tu hermosura en jardín
cuyas rosas me aroman.

Un abismo de colores me
entrega sus tibios arcoiris,
donde puedo en lo más alto
de la espuma, oleaje cósmico de cielos,
palpar densas sensaciones
tu indescriptible encanto.

Entonces, juego con dimensiones serpentinas
y soy escama
que a tu piel se adhiere, siendo tú
lo más terso que experimenta mi beso
y mi abrazo...

Voy al tiempo de tus rastros.
Me coloco en tus márgenes,
con densidad que no tienes.
Fluyo del agua a tu fuego más sabroso,
hallo mi piel en la tuya
y resbalo en tu barro delicioso.

Me visto con el desnudo de tus formas
y siento el peso que te falta;
te metes aromada en mi cama
y no despierto; amanezco contigo
y no recuerdo las horas
sino que estoy absorbido
por tus nalgas,
tus jadeos,
tu aroma,
tu piel.
No existo.
Me has robado.

2-5-1989

*



¡Sál de mí!

Sal de mí, ira congelada,
invoca tu cambio.
Explaya tu amargura.
No te cristalices, pedazo de modorra;
no crezcas como arruga,
basura de lo viejo.

Sin tí, no sé que estoy en pos de novedades,
echando lo gris abajo, renovando mis sueños
con un utópico tambor de adrenalina.

Díme que estoy vivo, aunque azotes.
Demanda, corazón, con rojos labios
y nervios que dejen atrás los vientos.

9-16-1990

*

Ha nacido esta lujuria gratamente

Antes de que llegaras
yo era un loco de verano.
Un chiflado mataperro con mis días.

Vivía por estas playas
(que parecen tan simples:
sol y arena, agua y caminos)
y, de súbito, cayó del más alto nidajo
de la palma, el melón lactoso,
tu presencia y me llevaste
a la mejana de la fuente:
la sensación, Tu Carne.

Para los hechos singulares
(que yo dí por creídos, asentados
virtuosamente verdaderos)
buscaste las segundas intenciones,
la oscura gramaticalidad,
el sendero verificador de desviaciones.

Golpeaste el idealismo subjetivo
sin piedad, estremeciéndome
e hicíste del espíritu de Berkeley
una masa apestosa de mabinga
por la que siento lástima.

Despojaste al paisaje de sus bragas.
Todo ultrajaste con asco y placer.
Díste propiedades caprichosas
a lo que vestido estuvo
de inmaterialismo;
calidades sustanciales
a lo que había inmanifestado
y vírgen en mi mirada,
pero vedado a mi tacto.

Por eso ha nacido esta lujuria
gratamente, pero me duele ir a imitarla
y ejercer songa. Ha tomado tiempo
tener tu sangre fría.

Bajo el sol de mi islilla
fui tonto y piadoso,
imperaba una inocencia
que no comprenderías;
pero sin esta experiencia a posteriori
de quererte, Melpómene,
todo sería tautológico y arcaico
bajo el sol y mis días.

6-7-1989

*

Alegrémonos

a Radharani, consorte eterna y dadora de placer
Alegrémonos, sin embargo.
El lenguaje nos recobra como a peces
y nos fluye hacia las flautas y guitarras
y nos da burbujeantes pianolas
como dientes y viva delicia
entre las algas y las conchas.

Cristalizada en lago de símbolos
como diamante que sale de la forja
de Vulcano, será la piedra bruta,
la que hoy es palabra estéril,
seca y cotidiana.

2.

Como sangre que sustancia en sí
toda atracción y espacio,
fluído de cada energía,
restablecedora de vida y belleza,
lavadora del vestido que se abre
y no encubre al apetito
que desnuda su empatía,
serán los prados del lenguaje
y las hembras donde se viva el hombre.

3.

Lavémonos para el día de la Totalidad,
ha dicho el Nabî, que la música amanezca
con cantos en los labios de las vírgenes
de Pafos, propone el Kalû.
Sumerjamos los pies en las aguas
del aditon y las grutas de Calcas y Cleros
para que comiencen las cifras luminosas
con sonora expresión de nuevas voces.

*

*

Kalû

El Kalû trepida lenta y misteriosamente
y sube a las alturas de los árboles
sin pretender existirse y publicarse
más allá de la esencia de las cosas.

Ni será tránsfuga de la escena y el tiempo
que define la mera ontología entitativa
de otros seres ni fantasma del ay, doloroso
que vive siendo sin ser-todo-lo-sido.

Cuando el bagaje de nadie se objetiva,
interino en las expectativas, el Nabî canta
y ahí-es... hecho canción de cuna,
beso y cuidado de la Tierra Madre,
seno mártir y hacendoso, dulce e infinito;
ahí estuvo su poema,
maternal arrullo,
escribiéndose en despedida
porque el Ser va cerrando
sus años de epistemología
al llegar la pubertad de la palabra.

7-17-1992

*

Lo que yo adoro en tí

Life was written into de cosmic code:
physicist Heinz Pagels
Siva / Universo, andrógino, niño y anciano citado
por metáforas antiguas, más allá de forma y descripción,
si por algo te conozco es la vida...

Siva / Nataraja, temporal y trascendente,
si por algo te adoro es por tu lengua azul
que chupa-tóxicos, que recicla mundos.

Por ser silencio y tambor, por estar en tí
quietamente absoluto, y estar en tus amantes,
en Parvati, en Durga, en la manifestación
oxitonizadora del amor y la consciencia.

Lo que yo adoro en tí es que estés calibrado
para dar la existencia de la causa, el diseño del Todo.
Me inventaste, partecilla viviente, en el principio
que te auto-organiza, Tu mente me poseyó en el ser
y me tomaste en cuenta.

«Yo existo», me amó y mi energía no se coaguló
en galaxias, me arrastre contigo al deseo
y soy parte de tus Gigantes Paradojas:
el diseño inteligente de todo lo que existe,
el caos que se rescata cuando tu voz
resuena en cósmicos vacíos.

*

Antropía

Deambula conmigo el pensamiento
de que el carbono está en boca de alguno
que lo lacta y festeja con sus manos
su posibilidad, su partogénesus y evolución
en el mundo. Que el Universo sea suficientemente antiguo
me contenta y, por igual, que sea mi presente
sucesión de una memoria, con testigos.
El Universo tiene tiene todo lo que quiero,
su modo inteligente de procesamiento,
su información a la mano (por si se ocupa)
y, una vez que él aparece, nunca deja
de ser ni de existir. Su energía deambula
y busca a quien decir:
«Algún día serás tú, consciencia mía;
por de pronto, eres posible, humano,
y ya hice el Carbono. Morada concreta te doy
en Mí, gracias a él, agua y carbono».

*

Mahadeva

A Govinda, quien da placer a la tierra,
a las vacas y los sentidos
¿De qué hablan en rigor, Mahaka,
señorazo del Tiempo y el Todo,
quienes no aceptan sus ojos perceptivos
y su curiosidad anhelante?

¿Son así como los míos los ojos
de quien destruye y crea?
si la cara los sujeta, reverentes
y fijos y curiosos para que disfruten
lo viviente y sus distancias...

El Mahadeva, ¿no dijeron? es el crío
del corazón, el niño eterno, la inocencia.
Sin Parvati no puede vivir.

Sin el olor de la tierra su básica realidad
se nos pierde, una mitad de su cuerpo
se escarnece, se aniquila...

¿Para qué tener narices y paladar y voz y oídos
si la vida del mundo fue descrita despiadamente?

Si Dios es el Todo y obsequia el Universo,
por mi pensar y mis sentidos, ¿acaso no me dio
también Su Semejanza, el Ser de lengua azul,
el ser recóndito, el que no miro?

Un tambor para mi danza eterna y tres ojos,
no dos, tres ojos, agua y fuego para abrir
el espacio del Eesaana.

¡Ahora alegan que soy desemejante
en la adorable infinidad de los paisajes!
pero yo tengo su memoria vibrante
y cuando danzo me sumerjo
en el gran olvidado.

6-15-1980

*

Tu nombre

Dhyana: meditación que favorece la costumbre a la corriente divina, tecobrando para el individuo
su aromonía con todo el universo y su alrededor; proceso de interiorización encaminado a lograr
la transmutación del ser: Sir John Woodroffe

Aprendido tu nombre, te habré dicho gracias
por primera vez y estaré por admitir
que te he querido a veces, que me has quitado
los mocos, que me has herido el rostro,
que me dueles cuando no me recibes
tanto como me duele que no busques
en mis propios caminos y navas...

No que te quiera mejor como en ollas de Egipto
ni menos que te quiera en andanzas de rogona,
pegostes nomás de adobe
y no que no tengas marmita para cocer el rancho
a la tropa; sí que la tienes y por eso te olvido,
porque los celos hacen daño y mejor no tenerlos;
pero yo no aprendo a recordarte
todo lo bien que mereces
ni te amo todavía lo suficiente
para que no me duelas.

Tu nombre se ha confundido
con muchas cosas, agradables y diarias:
la chava con pantorrillas en alto,
encima y abajo de metecos
y tobillos lujuriosos que ríen,
con boca satisfecha y sonrisa tan amplia.

*

Dhiana / Interiorización

Tantra, la doctrina a través de la cual algunos tipos
de enseñanza son extendidos o desarrollados,
la acción contínua de entretejer: Arthur Avalon

Al dios tribal de los altares
lo sacamos; ahora soy el universo
de Dioniso, el hijo de la paz,
sin Schopenhauer, la intrahistoria
de la serpiente y la gacela,
el sustrato sensible, liberante
de la vida y de la muerte.

... y estoy triste,
mas lleno del aporte de tus formas,
agradecido de que vuelvas
como ciclo de luna y menstruo.

Veo cómo se destroza Apolo,
que fue el verbo, cómo
Démeter se cava en la tumba
y yace en su ser vivo
y es trigo y vida, a pesar de todo,
y la vid y la cebada
y el henazgo y el reposo.

Semele pidió del amado
¡grandeza, plenitud de energía...
lujuria, detalles de intersticios
y rincones en el átomo,
seidad entitativa del Ser!
y orbitarse, no en el valle más lumínico,
en los círculos sagrados de Siva...
... ¡y esa es la muerte!

3-19-1980

*

Invocación del amor

¡Vamos a hablar de amor de otra manera!
ambiciosamente feroces por bocado,
carnalmente comprometidos hasta la médula!

¡Vamos a ser tiernos, pero realistas!
desafiantes más que el cuchillo
y las conspiraciones,
más que el lugar común
y el sentimentalismo.

Sí, hablemos del amor,
del que tiene nacimiento y etapa
y destino y dolor y esperanza.

Amor que es realidad, objetiva presencia
de memoria y proyecto
y coherencia continuada.

Si bien el amor ha sido una palabra vaga
que busca lo anhelado,
todavía es concretamiento prestigioso
y se escurre del chantaje cotidiano
y estremece a la emoción humana.

Estoy hasta el hígado en pedazos
por atrapar, ajeno al amor nominalista,
(no su más allá de luces fatuas y empalago
y coqueta menudencia de rituales),
sino su aquí y ahora de estímulos,
su afirmativa certidumbre.

Renuncio a sus formas oscuras
de gesticulaciones y extravíos,
a sus cenizas apagadas, a sus llantos soterrados
o públicos gemidos de luna timbalera,
a las ínfulas que urden lo mismo que el capricho
a las picardías frívolas, pasajeras, ilusorias
como poca monta y cuenta rendida de corazón,
entrega y sacrificio, al estéril embeleso
de portada y farandulería,
a la mística ovogénesis
o secuencia virtual de saltacama.

¡Me da vergüenza este mero hablar de amor!
Decir soy recto y monógamo
y sólo entre dientes, cálido, amoroso,
llevar flores en mano y en cita de callejón de lobo,
mentir como un locuaz lleno de letras
y vibras de trasnochado lirismo, aprendido,
crédulo, pródigo por sus frases gastadas,
aún cuando oculto que soy apasionado
y mulo convencido de que la carne
es deliciosamente traicionera.

Tengo el gaznate seco,
sediento estoy por descubrir amanaceres,
y temo que echen a perder
la noche de mi éxtasis, el parto fértil,
hijo de tu epinefrina,
el ángel de mis péptidos,
el asombro de mis días.

Me dejaría morir en la palabra
diciendo amor, súbitamente, ufano de coraje
y de celo, con auténtica soledad
por falta de mi oyente y aquella igual,
que ya desertó del amor de pose, no verificado,
pero que, de repente, está atrapada salvajemente
de un no sé qué, medular e inmarcesible.

¡Ay, amor de penurias me fastidias
y, con el mismo temor del amor de temporada,
escozor de los séptimos años, me atacas y desvelas
y ella, que es mujer y hembra, ya ni admite alarde,
y maldice al sicko, al amor de panderetas
y de hostias en su más allá de grumos
y tedio tendencioso,
petardos de hueca hombría!

¡Amor de rosas secas,
tiestos plomizos y cursilería,
amor de manos frías, de turba vengadora,
de palabras tímidas, de silencios cobardes,
no te consultaría ni pagado ni gratis,
ni en tabú ni en amuletos,
ni en fiambre de grata mano amiga
ni en monótono déficit de los desalientos!

¡Amor de monoaminos y glucocorticoides,
de carencias hormonales, pánico e histeria,
me aburres, me hiedes, me lastimas!

... pero tú, amor discreto,
socialmente lleno de pupilas,
orejita que estudia a los fracasos,
tú que vas y vuelves en friega
negándote a morir a pesar de que el otro
se marcha y se endurece, siempre estás al tiro.

Y yo a veces solo, te veo y te amo
porque contigo se está siempre acompañado,
aunque no estés presente y se te siente
nutriciamente alerta, rica, cómplice,
sujeta a un mismo padecer que el mío,
invocable como el primer día que el amor
dice: Quiero, soy, me gustas...

¡Vamos a hablar de la realidad
(no de lo que has sido) de lo que puedes ser,
a pesar de todo, lo que eres...
y la distancia afectiva que te burla
y el proceso necesario de ser,
contra la expectativa,
que tiene tu encuentro si la esencia permite
porque ya no hay sombra
ni discurso ni fondo por rebasar
ni sementalidad de simulacro!

Aquí, cuando te nombro, ya existes,
sin interpretatividades
y curas y solves y eres verdad y honra
del ser mío, el ser-acompañante,
aunque siempre hay quien ama más
y alguno que ama menos.

03-04-1989 / Indice / Tantralia

Publicado en Tertulia de Mizar, núm. 593, 20 de abril del 2000.
*

Le voy a decir al mundo

Le voy a decir al mundo que ví al sol.
Y es una bola de fuego,
brillante como los ojillos de un niño
lleno de energía.

Una adolescente parece
que, al besar su primavera,
ensaya la noche con que sueña
para su amor vibrante.

Al mundo informaré que una nube
ha jugado con la tarde y se inventó
el crespúsculo cuando ellos
no se habían cansado todavía.

Aún sol y primavera están llenos
de colores... y yo estaba presente,
sediento de alcoiris y paisaje
y el niño, la mozuela y el crespúsculo
saltaban en mis ojos.

8-6-1989

*

Mi patria es nucleosíntesis

El proceso es indetenible.
Nada sin voces de ballena,
nada sin ojos de circo solidario.
Nada sin sus arterias al trasfondo linfático
del barro, nada sin su evolución
que nombra al esqueleto mío,
puente que me eleva al corazón de exploradores,
al amor posible que todo lo llena,
lo salva y lo nutre.

Los ojos no se completan
sin saber que me han amado
por las ramas y los soles.
O las más pequeñas letras del grafitti
que tan duramente saqué de lo salvaje,
tiernamente al escribir mi pez en cada molécula.

*

Legado

Dejo al cristal, por pupilas...
casi arena, sílice, gneis de los tiempos.
He mirado en el fondo y la mar me dio olas
y ahora el viento, su universo de polen,
y como barco voy y sin chalupa vengo.

Estoy por otras torres, llovido desde el alma,
por otras perspicuidades, seco en el horizonte.
Estoy en mi genoma, vibrando en albúmena
y cal viva, y tumba de ángel y raíz y espiga.

Aquí dejo mi diario, letras moleculares.
Me transformo y zanjan con sepelios
de sal, y la vida almidona temblores
y este sismo en la voz y estas guitarras
de sol en lo profundo, no sé de qué cielo
me proveen su sangre.

No sé de que ángeles subterráneos,
colocan sus niñas en mis ojos,
aunque las formas sensuales vuelan
y pavimentan amor en mis costillas.

¡Ay, no sé si voy, si vengo,
si me orbito, o me pierdo
en la quietud de la sombra, o el abismo!

Parte 2 / Indice / Tantralia

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