Thursday, April 30, 2009

Paisaje, empatía, la Fuente en la Montaña





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Carlos López Dzur, poeta, narrador e historiador. Fundador de la Revista Sequoyah. Discute con sus colaboradores su libro Heideggerianas / completo en la internet.


Por Juan Romero, C. Dávila, E. Colón, ets als.

La oportunidad de acompañar a Carlos López Dzur, oírlo en sesiones académicas o en diálogo de tertulia y trabajo, es un privilegio. Estando tan cerca, desde el plantel de Sequoyah Virtual y haciéndome cómplice de las inquietudes de otros colaboradores [en esta tarea de publicar y compartir literatura], en nombre de todos, le planteo un cuestionario. Lo grabo. Conmigo hay otros que le admiramos y que disfrutamos su poesía, rica en símbolos, profecías y fábulas, que reelabora además con sus cuentos y charlas filosóficas. Hemos sido, formal o informalmente, sus discípulos. Lo buscamos como contertulio y su modo de ver el mundo nos enriquece, así como la oportunidad que él nos da de compartir la escritura suya, ajena y nuestra.

Tomé la voz colectiva y representativa de Sequoyah durante una tarde en que seleccionamos textos para una próxima publicación y, como voz cantante, hago que nos hable sobre textos encantadores que preseleccionamos para que él nos comente. Como siempre confiamos en su mayéutica socrática tan inspiradora.

Revista Sequoyah: Me da la impresión de que lo mejor de tu producción creativa aún está guardado. Es literatura de boca, oralidad que aún no llegó al papel... Carlos, me parece que algo de tu producción está pausado y, como te gusta decir, aún oculto... Hay que darte cuerda para que hagas resplandecer tu vena filosófica, llena de astucia. Siendo que tienes un entrenamiento formal en el campo de la filosofía, ¿por qué en repetidas ocasiones dices que estás más cercano a la profecía y la poesía que a la filosofía? ¿Qué distinciones harías? ¿Qué es lo que llamas el «ideal del buen olfato», como dices en uno de tus poemas?

CLD (Carlos López Dzur): Ideal de buen olfato es el ideal del Zorro Viejo que, a la vez, es símbolo de un ser vital, honesto, que aprende a base de darse mañas, parar las orejotas, confiar en su olfato, en su mirada observadora... La mitopoética del Zorro es fascinante, ya que representa la astucia y la maña... 'full of guile, wily in ways' y, a mi juicio, las dotes intelectuales para la creatividad deben ser tales. Lamentablemente, el Zorro Viejo y mañoso es un filósofo de la sospecha. Maña no es método... es una incipiente Logía...

Digo que el Zorro filosófico está en el buen comienzo del quehacer filosófico, la primacía de lo activo y recursivo, una vez que él reconoce, olfatea la realidad del sentimiento de finitud y precariedad de la existencia humana. Antes que la desesperación se consume ante la contingencia de lo humano, este animal filosófico, que es el hombre concreto, aplica su olfato... Un tipo 'zorro' no es alguien cínico y burdo, sino uno que es sutil, 'someone cunning', alguien que sabe hacer su zorrera, el hoyo de defensa en el campo de batalla, esto es, cuando es perseguido por una jauría de perros de caza... Un tipo zorro no es uno común y corriente; no es un perro apaleado, domesticable y sumiso; tampoco es un lobo feroz. El zorro es alguien en vela para comerse las gallinas cuando el hambre lo acecha y el aroma extraño irrumpa e impregna sus predios naturales... Cuando el zorro ataca es porque ya no queda escondite que lo satisfaga «ni por las zorras que am(a)», el dolor hiere más que suficientemente y nadie, incluyendo la filosofía oficial, propone una condena, término final para las causas de la persecución y el dolor... El zorro es algo del componente intuitivo y autodefensivo de cada hombre y como guía metafórica en mi subconsciente sobre lo que habla es de la necesidad de visualizar los rastros, encender ojos, oír alaridos, a fin de percibir lo que se necesita, pero no está a la mano. Esta suma de acciones que involucran sus sentidos y su inteligencia emocional es el ideal del olfato filosófico de un zorro. El investiga las circunstancias de asedio... Hay una necesidad de estar en vela y cuidarse de otros pasos y agentes, cuidarse de los despropósitos propios y los atentados ajenos. Vale aún el auto-alerta ante aquellas señales o direcciones de rumbos que se esconden «en las palabras de la bruma». El texto
El zorro intuitivo tan breve como es y tan denso, como ustedes dicen, es como el apunte de la filosofía que tengo colgada de la boca, pero no totalmente puesta en el papel. Por lo menos, las carlancas y las heideggerianas son el comienzo, ¿no?

Sequoyah: A ver si entiendo: la filosofía debe ser una actividad, pero también debe ser intuitiva y la Logía es una tarea desocultadora, que aprovecha más las mañas de la vivencia que las del razonamiento logificante...

CLD: Sí, creo en éso... El hecho es que, aún con lo dicho, el Zorro no es ya el completo filósofo que puede ser. Es un razonador práctico que lucha por su sobrevivencia, que sufre tal proceso, pero sin desesperación. En superar o rehuir la desesperación está su mejor conocimiento. Sin embargo, se pierde porque la unicidad de la existencia es omniabarcadora, no es sólo un explorar en lo ya conocido, en las «venas abiertas en el mundo», sino mucho más. Es «quehacer que no se agota»... En mi poema «Logía, sacar al ente de lo oculto» [
Ver], miento el comienzo de la filosofía a partir de una imagen zorruna. Mi consciencia del Zorro que combate y sobrevive es siempre interrogativa: «Entonces, ¿qué es lo trascendente? /si no hay moral a priori, si no hay más que la muerte / y la promesa, el futuro, el aprendizaje militante / de sacar los muertos placeres de lo Oscuro, / ¿has de ser mi dialéctica?» Es el comienzo de alguna dialéctica... Cuando la gente dice que, en cierto modo, todo el mundo es filósofo, se alude a una lógica popular o un sentido común. Tal gente es, en parte, no siendo filósofos orgánicos, en el sentido de Gramsci, representativa de los zorros de los que yo hablo, aclarando que la gente de hoy tiende cada vez a hacerse menos filosófica. Hoy más que zorros lo que se patrocina o forja son a loros y papagallos; gente que repite lo que oye, sin haberlo digerido conceptualmente.

Muchos refranes y consejas que, aún hoy están en uso, son incoherentes y vacíos; no tienen sustancia filosófica. Lo mejor del refranero de los Viejos Zorros es sabiduría que se echó por la borda, o ha muerto en el olvido. La publicidad no hilvana buenos refranes, sino rotundos filosofemas... Cuando la gente se entretiene, sin un esfuerzo interactivo de su parte, puede que entre a comportamientos diseñados para su mutilación espiritual. La vida moderna neutraliza al Zorro activo y lo hace un loro que repite lo que oye de la publicidad, la novelería y la estupidización inducida. La mucha farandulería y charlatanería no produce filósofos, si muchas vedettes. Al hombre natural, pensante y rebelde, lo vuelve el hombre común, hombre-masa, cuyo sentido de pertenencia es la horda o el rebaño del Don Nadie y quizás, no por miedo, sino por idiotez o por cinismo de listillo, este sujeto, común y corriente, tapa las zorreras de su propia gente. O sencillamente, es quiien olvida cómo fabricar una zorrera para su defensa. Zorrera / o madriguera de zorro, en este caso, alude por igual a la metáfora militar del 'fox-hole', el agujero donde se guarece el soldado (el zorro que batalla) cuando le disparan; o la trinchera, o punto de ataque, 'a firing point during a battle'.

Sequoyah: Entiendo, entonces, que ser Zorro Viejo no desmerita a la persona, porque una cosa es ser listo para el mal; otra cosa que el zorro lo sea por el saber cómo defenderse. ¿Por qué asocias el Zorro Viejo a ti, o a tu obra, a tus «carlancas»?

CLD: Porque el Zorro es una manera mía de nombrar al pueblo, a la clase trabajadora, a la gente sencilla y redimible, y yo me identifico con esa porción, que no se ha vuelto papagallesca. Gente del montón. Mi porción de colectividad humana es sospechosa filosóficamente, ahí donde el paradigma cultural de la Filosofía es la logificación de todo, o la manipulación por los absolutos predicados por los Tiranos de la Razón. Los 'filósofos de la sospecha' son todavía apasionados y a ellos se les puede dialogar sobre la experiencia interna y personal del desocultamiento de lo Oculto, o sobre lo que Heidegger llamaba los «fenómenos que, o no han sido todavía develados o se hallan en lo turbio». En la medida en que el hombre recobra ese conocimiento, o esa Logía sobre los fenómenos, aún cubiertos por lo turbio, se puede comenzar a hablar de la perfectibilidad de los seres humanos...

Sequoyah: Ahora dices que la filosofía debe ser relativista...

CLD: Voy a decirte un poquitico más del Zorro Viejo y que explica su rebeldía y su carácter suspicaz. Este grupo de gente buena, sensible y redimible, es decir, que siendo realista y práctica cree en la perfectibilidad del hombre, en una experiencia de asidero y salvación, cree en la intución de lo Eterno. Fíjate en el poema
El extravío de un Eterno Memorioso, que pertenece al libro Heideggerianas. Aquí lo que hallamos es al Zorro Viejo lamentándose del nihilismo posmoderno de Occidente y su presión despojante. Sabemos que se trata del Zorro Viejo, aunque en el poema sólo se dice: «Sospechoso, primitivo, me han dicho. / Ya ni Dios ni Razón han dejado conmigo». Bien, hablo de un Zorro viejo que es laico, no tiene a Dios por dogma o por mantra de acción como en la Derecha Cristiana o fundamentalista; pero, al mismo tiempo, no tiene la Razón endiosada... Toda imagen de bondad metafísica ha sido desacreditada y es un mal momento para el Zorro Viejo, para el incipiente, intuitivo filósofo, que dice: «El yo me lo demuelen por decreto; / el ente me lo dan apolillado»... A lo que voy es a ésto: el Zorro Viejo es la persona que quiere Ser y Estar, que busca un balance, sin extremos, un equilibrio entre inmanencia y trascedencia... No puede haber una filosofía verdadera sin este equilibrio. Vivir con la obsesión de entes deficientes y nada más es vivir sin esencias; vivir así es lo que origina que el individuo normal sufra el delirio de negación y el desquiciamiento morboso en el sentido de referencia...

Sequoyah: ¿Quieres decir que el Zorro, en cuanto Eterno Memorioso, necesita de Dios?

CLD: Lo que necesita es cierto fundamento que él hallará, sin imposiciones, en libertad, a través de la experiencia interna personal; mas a fin de que él tenga su experiencia interna, cualquiera sea el tipo que adscribamos a ésto y que sea sana para su salud como organismo y persona, necesita además un 'ahora' limpio, armonioso, una 'puerta de reposo'. ... De lo que se queja ese zorro, o pequeño-filósofo, no es de que no pueda entender la idea de la trascendencia (o Ser del Ente) o del ente en el Estar espaciotemporal; se queja de que lo intervienen y desautorizan. Existencialmente, no le dejan vivir... Le destruyen su 'ahora', haciéndoselo asqueroso. Lo forzan, mediante la globalización y la cultura posmoderna, a perder todo lo que ha sentido y atesorado como valores en el camino de su existir, en su historiarse personal... Vuelvo a este verso que es una crítica a la coacción más feroz: «Debo ser posmoderno / o no existo. El yo me lo demuelen / por decreto; el ente me lo dan apolillado». [...] «Demolieron mi Sujeto en una esquina. / Colgaron mi nombre con mis huesos / en lo alto de un poste de la plaza / y le prendieron fuego». Cuando un hombre tiene este tipo de queja, lo que él denuncia es que no es libre y, por tanto, que se siente amenazado... Puede que no le estén quitando algo material; pero sí le arrebatan el Sujeto, la mente y la esencia ganada. Transformar su cultura violentamente es también un crimen y él lo resiente:

Y los fanáticos del ente son olvidadizos,
acusatorios, homicidas, mentirosos.
Sigo pidiendo algo más que este asqueroso
ahora que me han dado; sí, quiero mi ahora,
con su inmanencia y todo, pero, con esa pieza
que le falta: ipsum esse, Ser como tal,
su auténtica factura; sí, quiero el ahora,
pero han de dármelo completo, yo no quiero
el olvido del Ser, yo soy un eterno memorioso.

[El extravío de un Eterno Memorioso]

Sequoyah: Considerando el hecho de que el hombre sensible / zorruno / se percibe amenazado por fanáticos, acusadores, mentirosos que pueden inclusive asumir los roles homicidas contra él, ¿cuál --dirías-- que será una o la peor consecuencia al afrontarlos y batallar por defenderse de estos hostigadores, cuando ya no quiera sucumbir al nihilismo posmoderno y al extravío?

CLD: Siendo tan vulnerables por exceso de sensibilidad, entre los zorritos de mis Heideggerianas, está la consecuencia del pesimismo y soledad morbosa, inclusive el suicidio. Menciono esta última salida en vista de que hay estudios de especialistas sobre los trastornos bipolares, como el de Hagop Akiskal, que dicen que en la población general los trastornos bipolares no pasan del 4% o 6% y, sin embargo, entre escritores y artistas, la cifra es del 50% para los primeros y supera el 60% entre artistas de diverso tipo... Observo, además que no tiene que existir un grupo de adversarios, con nombres y apellidos, que sean los presumibles hostigadores, acusadores y homicidas potenciales, conjurados contra el Zorro Viejo. A veces no es una gente en particular la que sustenta una amenaza. Los perros de caza, la jauría es sistémica. Es la injusticia misma larvada en la historia. Las superestructuras institucionales y culturales son más exactamente el enemigo...

Sequoyah: Saco en claro que no todo el mundo, no toda persona, tiene esa parte zorruna, o ego de combate, desarrollada... No cualquiera invoca la asociación originaria, en el sentido que el Zorro Viejo de Heideggerianas. Cuando el hombre se siente tensionado y violentado, se vuelve salvaje. Vengativo... me sorprende la estadística del desproporcionado grupo de artistas autodestructivos...

CLD: La mayor parte de la gente es crédula, dependiente y programable. No están interesadas en conocer su centro interior. No tienen el Cimiento, la buena esperanza por la que se guía el Zorro hacia la lucha solidaria y el deseo de aportar. Esta es una mayoría de la gente, con un Yo raquítico y que se cree muy normal, aún muy civilizada, pero sus actitudes son muy inconscientes... no les interesa la especie humana ni el sentido de sus vidas. No saben precisar lo que sienten, a excepción de satisfacer las necesidades básicas... ¿Cómo esperar entonces que mediten, solidariamente, en torno a la necesidad de otros? Cuando digo que en su mayoría la gente no es sensitiva a su propia especie humana, ni siquiera digo que es por maldad o intencionadamente. Y pienso en dos cosas. El poco cuidado que se brinda a la mujer, a la niñez y al planeta. ¿Por qué los ejércitos entrenados, funcionarios y gobiernos dizque competentes, responsables por la toma de decisiones, se enfrescan en guerras donde la víctima inocente es la niñez? ¿Por qué se reproducen como conejos parejas que apenas subsisten por vivir en la más plena miseria, con el saldo resultante de niñez en hambre?... De 1990 a las cercanías del año 2007, el número de niños víctimas de los conflictos armados fue de más de 2 millones de muertos. Súmase a ésto entre 4 y 5 millones de lesionados y discapacitados, 12 millones de desamparados. Súmese más de 1 millón de niñas y niños huérfanos o separados de sus familias y, para mayor desgracias, cerca de 10 millones de víctimas de traumas psicológicos; gente que odiará la sociedad, o que se incapacitará para escuchar a quien venga a hablarles de la perfectibilidad humana... Si el gobierno y la sociedad en general patrocinan la violencia, la generaciones que crezcan dentro de la misma no serán sensibles a la necesidad de transformación social ni personal. Se hundirán en las profundidades sicóticas, en la afirmación de las dependencias y la cultura de la violencia...

Aquí te doy otra característica del filósofo en ciernes, ése que será útil para el avance de una sociedad y que puede echarse la responsabilidad de una misión o proyecto. El zorro-filosófico es identificable porque arma sus sospechas y termina levantándolas respecto a sí. Desde su subfondo de dolor, su mundo no es ideal, su es mundo amargo y, sin embargo, pese a todo, anhela un «cumplido cumplimiento», «la vivencia del estar-junto-a-la-meta». Su aspiración por lo alcanzable es generosa y penetra profundamente en la asociación originaria (Urassoziation). Por el contrario, los filósofos de la desesperación son predecibles y cuadriculables. Su meta es la conformidad con lo meramente accesible. El fundamento o Cimiento que quiere el Zorro bueno proviene de no confiar en las bisuterías de lo Accesible ni siquiera en el sentimiento básico de la angustia ante la muerte, que es lo que postulara Heidegger, equivocadamente, como una apertura inicial para la autenticidad. Está muy bien asumir la vida y el riesgo. El zorro-filosófico dice:

Hay que armar las sospechas
contra todo lo que es accesible.
Hay que inventar el golpe más incrédulo
y no confiarse en nada
ni con Nadie.
Sólo así el Zorro emerge,
el zorro bueno del Cimiento.

Sequoyah: El Zorro, como evocador de la Urassoziation, o Asociación Originaria, cuestiona el sentimiento de la angustia ante la muerte.

CLD: Sí. No confía en Nada ni en Nadie. Ni en la Nada que Don Nadie predica; pero, en su proceso cognitivo, pulsa la intuición de una asociación originaria.

En el subfondo donde estoy,
en esta estructura natal de sedimento,
en este lodazal zorruno de consciencia,
afilo mis uñas, mi oído agudo,
mi mirada torva de intenciones.
Apunta-hacia (Abzielen) aquello que puede ser
cumplido cumplimiento (Erfüllung)
en la vivencia del estar-junto-a-la-meta
(bei-Ziel-selbst-sein), lo alcanzable
(Erzielen), plenificable, distenso.

Tenso, coextensivo, soy el que invoca
[pese a cuanto me aferre algún deseo,
pese a cuanto me tensionen los instintos].
Del toro alado me cuelgo,
alzo ojos por las alas azules del Respiro,
tú, Elohim, de mis pupilas voraces
y los arcángeles de alas purpurinas,
tú, solar querubín de alas de oro.

Es que en mi pantano me inmoviliza
el consumo de los datos hyléticos
y no lo quiero así y vivo tenso
sin mirar en mi ombligo
lo universal del mundo
sino la atracción que se vuelve
hacia el yo, sin dejar
ese mantra
de presente viviente.

[El evocador de la asociación originaria (Urassoziation)]

Sequoyah: ¿Cómo en un libro heideggeriano, como éste [Ver], prefieres cuestionar a través del hablante del Zorro y «su lodazal zorruno de consciencia» lo que es una idea tan consabida de Martin Heidegger, la noción del ser-para-la-Muerte y la angustia? ¡Qué astuto es tu Zorro!

CLD: Yo creo que Heidegger se equivocaba al pensar que la angustia ante la muerte es una asumpción que debe estar en la centralidad del pensamiento filosófico. Quien resultó una verdadera Zorra / buena / con noción de un ahora o presente viviente, que muy buenamente sirve a la esperanza y la salud, fue su amante, Hanna Arendt. Ella sí habla sobre la empatía, como una vivencia del estar-junto-a-la-meta del nacer y lo alcanzable de la vida, a través de la ternura. Lo que nos hace humanos es una experiencia con lo distenso. El amor es alcanzable y la vida plenificable, si se lucha por libertad y armonía. El Zorro batallador no es el que recluta gente para las jaurías. Y los selecciona desde cachorrillos para programarlos para la guerra... El zorro materniza la sociedad. Si bien se autodefiende, no es él quien dice: Guerra, Separación, Muerte. El no quiere que «la Chusma lo desfonde» [Ver] ni el falso señorío de los juicios... Es la voz de Arendt la que en mi libro Heideggerianas evoca la empatía. Conjura, a través del hablante interrogativo del Zorro / Zorra, la muerte y la angustia:

¿Por qué mi alma no tiene las mismas relaciones esenciales
que tengo yo, el hijo pródigo? Yo que me llamo Selbstsein

y me jacto de evitar quedar en Un-En-Si,
en un claro mediocre y confuso de camino,
yo, que no quiero angustia...

... no comprendo, yo... que no evitaría estar solo
ante mí mismo y solo ante la angustia
y en la Nada condenarme...

¿Por qué el ser entero, Existencia mía,
no se revela hasta la muerte, no me entrega
el alma que vislumbro? ¿Por qué, alma, carajo
esperas que me muera?

[El gran por qué, Ver]

Sequoyah: Conozco tu interés por la Sicología de los Arquetipos. Sin embargo, nos has hablado sobre el Zorro Viejo como símbolo del filósofo que sospecha y que es proscrito sospechosamente, especie de hereje para el Establecimiento que le sabe astuto y mañoso. Mi pregunta: ¿es este personaje referencia posible a algún arquetipo, en el sentido junguiano?

CLD: No. Que se lea al Zorro como una representación arquetípica no es mi intención. Este zorro tiene mucho de ironía. Fíjate que digo que no se trata de un sabio en plenitud. Tampoco es estrictamente un héroe con super poderes o alguien que recibe ayuda extra de dioses. No escribo sobre el Anciano que Jung asocia a la representación del Espíritu en los sueños... El motivo del Zorro no lo extraigo de la esfera de símbolos preconscientes, sino de la tradición literaria de las fábulas y de mi observación de figuras mundiales, o nacionales, que admiro... Para mí, Fidel Castro es un Zorrazo, no dicho despectivamente. Maestro de Sabiduría autodefensiva y sobreviviente; lo mismo digo de Juan Mari Bras, líder boricua, gran natallador... He leído que en la llamada literatura sapiencial, por lo menos, en las fábulas sumerias, que lo que se implicara con el zorro fue la conducta del fanfarrón y el cobarde. El zorro esópico y el de Félix Samaniego son más cónsonos al que me sirviera de modelo, el que es hábil y astuto... Pues bien, yo necesité para mi libro revalorar a un animalejo degradado por los atropellos y candilazos y, ¿quién mejor que el zorro? para representarlo... Para mi bestiario, necesitaba un símbolo humanizable... Me acordé del mamífero cánido que no quiere ser un perro muerto en la perra vida. El zorro. En la era prehispánica y todavía, estuvo fuertemente relacionado con el sexo femenino y en los Andes venezolanos fue símbolo totémico de matrilinajes, junto al venado y la rana.

There Romulus and Remus were found
by a she-wolf, which had just given birth.
She took pity on the two children:

Pierre Grimmal

Con mi zorrita al lado,
yo nunca tuve miedo.
Apegado a su seno, estivándome,
supe que no existe el chamuco.
El dolor es medio sabio,
no sabio entero; la virtud
en el saber se origina.

Si ella evitaba la expansión
de cada mirada astuta echada
sobre el mundo, sus crías,
su madriguera, yo me adaptaba.
Entendía que escasea el alimento,
pero el amor compensa.
La piedad del animal es misterio.

Yo nunca tuve miedo.
Era impasible, como el amor requiere;
era bravo también, ante el depredador
que violenta y te quita el territorio
y el lenguaje y te persigue.

Aún en las casas embrujadas
de la historia, la infancia de las cuevas
y del conocimiento, la noción
de astucia y autodefensa,
con bendición me nutrían.

09-12-1990 / [Sabiduría animal]


Siento cierta fascinación por los bestiarios... Para este zorro de Heideggerianas, mi modelo se contiene en un ensayo filosófico de Miguel Ángel Huamán, titulado «El Zorro y el Aguila: Hacia un encuentro entre literatura y filosofía». Huamán, profesor peruano en la Universidad de San Marcos de Lima, arguye que al indígena andino se le puede representar con un Zorro que, a su vez representa la Literatura. Contrapone este Zorro-Literato a otro joven que está asociado al Aguila, entiéndase, ya no iconográficamente, a la Filosofía. En éste, el joven blanco, hay una alusión a Europa, la herencia occidental, la «vocación panorámica y universal», «el orden racional», «el asombro ante el otro». El encuentro entre mundos. El indígena, vestido con poncho y ropa humilde de campesino, con pantalón raído, con una media sonrisa y arrugas en el rostro, representa la ancestralidad y, afirma Husmán, «ingenio concreto y terrenal, su polvorienta vivencia y sabiduría emocional, su felicidad jocunda» [El Zorro y El Aguila: Miguel Ángel Huamán]...

Lo que se dice en ese pequeño ensayo es grandioso. Fue extraordinariamente inspirador para mí y se valdría citar una parte. Dice así:

El águila filosófica es criatura de aires metafísicos, compensa su pequeño tamaño y peso depositando su confianza en su percepción general de los hechos que otorga sentido y unidad al mundo. Se alucina libre en su visión racional del sistema ordenado de elementos independientes con un fin común que constituye el hábitat o realidad, pero siempre vuelve a las manos del científico cetrero que lo alimenta. No tiene conciencia de que ha sido domesticada por la cetrería a la que da su fundamento como actividad o ciencia sin saberlo.

Aunque despreciado por el águila que lo observa desde alturas filosóficas, el zorro literato no teme reconocerse como animal terrestre. Astuto y terco, se sabe más fuerte y longevo que su amigo plumífero, al que antecede en la cadena evolutiva, y tiene la absoluta certeza de que nunca será presa para las garras analíticas del ave, la que no puede afirmar lo mismo y por ello jamás se pone a tiro. El mamífero cánido confía más en su olfato y en su ingenio, sabe que en cualquier momento las cosas pueden cambiar. Dejar de ser predador y volverse víctima o caer prisionero. No se come el cuento de que existe un cómodo orden, desconfía del ser humano y de sus supuestos conocimientos o costumbres como cazador, intuye que actúa por causas e intereses caóticos y divergentes. Presiente que en el fondo busca convertirlo en un perro sumiso y fiel, por ello huye, vive solitario y a veces da aullidos por las noches.

En resumidas cuentas, Husmán concluye que la «literatura y la filosofía podrían ser comprendidas como medios complementarios de perfeccionamiento humano. Lamentablemente, para el pensamiento tradicionalista las artes y las ciencias pertenecen a dos culturas opuestas». Esto es mi Zorro, la síntesis de literato y el filósofo. El zorro-filósofo de Heideggerianas sospecha e impugna a quienes son «inconscientes e insensibles ante la trágica condición humana». Así como el Zorro-Literato de Huamán sospecharía del Aguila Filosófica y la Ciencia por sus actitudes autoritarias, o por parecer «cuadriculados y frívolamente optimistas». Del mismo modo, ciertas minorías intelectuales, el Establecimiento Científico y las cúspides elitistas puede que consideren «la literatura una actividad irreal propia de posesos o delirantes que debería suprimirse».

Sequoyah: Ya que has dicho que, por su condición recelada o carácter sospechoso, el Zorro es un «patito feo», pregunto: desde la perspectiva de Heideggerianas y toda tu poesía, ¿qué es la Fuente en la Montaña y cómo se relaciona concretamente al Zorro?

CLD: Unas de las cosas que dije, al comentar el texto El Zorro intuitivo, es que si bien lleva su avance-resuelto, en vela y cuidado ante la interpretación de lo visto, está abierto al conocimiento de lo inmanifestado. La fuerza de lo intuitivo apoya la creencia de una ilimitada posibilidad en el seno infinito, en lo universal. El olfatea la matriz de su hembra como símbolo de una Gran Fuente, donde se determinan las posibilidades de existenciariedad y Ser... En la Posmodernidad nihilista, los cultores de desesperación y dominio discursan sobre la Nada como un No-Ser, lo no-manifestado. A partir del negativismo aterrorizan. Inventan demonios y caos torturantes. Pero el Zorro, quien es un Eterno Memorioso, reflexiona con las mañas de sus herramientas y aduce obstinadamente que no quiere el «asqueroso ahora», el fragmentado ahora, que olvida al Ser y que es el que se le impone y predica... El zorro intuitivo es quien impugna la noción de la Nada; él prefiere el presente viviente, el ahora y el Ser como posibilidad infinita, o Fuente de Todo y verdad integral.

... sí, quiero mi ahora,
con su inmanencia y todo, pero, con esa pieza
que le falta: ipsum esse, Ser como tal,
su auténtica factura; sí, quiero el ahora,
pero han de dármelo completo, yo no quiero
el olvido del Ser, yo soy un eterno memorioso.

Desde la intuición de la asociación originaria, él es el invocador del principio productor de los seres manifestados y de sus funciones universales; pero, es el Zorro en su presente viviente, en su ahora, quien dice que hay una Fuente en la Montaña...

Sequoyah: O un pantano...

CLD: Sí. O el pantano. En un texto titulado Bendición de la Zorreada, se habla del Pantano Nutricio, que es sólo una salpicadura sectorizada desde la Gran Fuente.... El pantano nutricio es el lenguaje. La Fuente en la Montaña es femenina, matriz de todos los símbolos, «arcilla de lícuos pezones». «La bicha que me lacta».

Bendita sea la zorra-madre que me parió
y la cautela zorreada que me salva.
Del pantano nutricio me dio su lenguaje.
De sus pisadas de vulpeja, sus verdades
y pezuñas; arcilla de lícuos pezones,
fue mi sustento hasta que mordí
al crecer, pan del Soluto.

A su gruta en el desfiladero,
su cueva entre malezas, llamé mi casa;
al olor de su pelambre, mi refugio.

Bendito sea el ser salvaje
que me da naturaleza.
Echado en ser mundano me porfío,
me descubro aún lamido por sus besos
y por su lenguaje
doy mis alaridos.

La bicha que me lacta
con rugidos me cuida.
Con zarpacillos sin dolama
me reprende según crezco.

Grande como el cosmos
es la dependencia nutricia
y lo que la madre instruye
por su hallazgo:
Dasein es
la posibilidad junto al peligro.

Esta verdad es cimera como cumbre.
Grande porque no cabe en el juicio
y porque la dice la zorra de mis días:
madre-vida-en su totalidad.

[03-02-1976 / Bendición de la zorreada]

La Fuente en la Montaña es una intensa intuición sobre Îshwara; algo que está más claro en libros míos como Teth, mi serpiente, Tantralia o las Estéticas mostrencas y vitales... Te observo que Heideggerianas es, sobre todo, un libro político y una epistemología... Pero concretándome a tu pregunta, ¿qué es la Fuente en la Montaña? diría que es muchas cosas: el lugar donde se te bendice, el hallazgo que te bendice, el lugar que te alimenta y te lacta... el lugar o momento en que el animal deja de serlo para hacerse espiritual. El momento en que el ente pasivo o lo imperfecto, Khouen, se vuelve el Ser, o la perfección activa, Khien...

Sequoyah: Díste ejemplos de zorritos bendecidos por la inmersión o contacto con la Fuente...

CLD: Hay muchos ejemplos. La Madre-Vida-en su totalidad es una bendición. La fecundidad / lo fértil / son determinaciones de la Posibilidad Universal del principio cósmico que en las religiones es llamado lo divino. Heidegger mismo habla sobre los Divinos y la Cuaternidad, a la que dedico un poema muy importante en Heideggerianas. Sugiero en tal texto que Dios es una gran metáfora. «Han dicho NO a la fuente de la esencia. / En habitualidades heredadas / pierden tierra y cielo, pierden / fuentes y esencias: alegan / que la metáfora ha muerto». Por lo que Heidegger me parece un zorro maravilloso y dejo constancia de ello en mi libro es por su crítica a los humanismos metafísicos y, por esta razón, él ha sido proscrito como ateo. «Con humanismos metafísicos se conforman / los hablantes de lexis, decidores de discursos. / Los superficiales, en técnica y ciencia, / igualmente metafísicos, ya ni siquiera preguntan el origen»... Yo pienso que preguntar por el origen y honrar ese origen es más que meritoria actividad filosófica... La empatía, ser-con-otros, es otra bendición. Recuerdo el poema Ser varón dionisíaco:

A mí, porque soy varón
y quiero serlo y es hermoso el dolor en rijo,
explorar las raíces, oler a la mujer y abundarse
en semillas, verse en el reto del azar
como pez-espermajo, el primer amor dijo:
Voy a ser como el gozo,
echada originaria,
abandonarse
al salto cuántico,
y querré a tus hijos y besaré
sus huesos antes que tú
quieras besarlos
y por ellos amarme.

[Ser varón dionisíaco]

Abundan más los zorros dionisíacos que los apolíneos. La Convocatoria al Decir Inicial, esto es, a la poesía, a la danza, a las aites, es otra bendición y tiene que ver con la Fuente que se guarda en nuestro subconsciente, que es el templo del imaginario colectivo universal. Templo en el sentido de alma que tiene su lenguaje peculiar, los símbolos. Hay sentimientos que son como el aroma, que no se puede expresar con palabras; pero los sentimientos tienen un significado interior...

Lo que yo pienso sobre los dionisíacos se codifica poéticamente en el poema titulado Voy a buscar un poquito de la noche, que es una crítica al comentario de Nietzsche que arguye que «la fe significa no quiere saber qué es verdad…» A eso doy mi propia respuesta, utilizando al zorro mitológico de Dioniso...

La fe es nuestra noche más sagrada, hasta cierto punto, nuestra derrota como buscadores de una verdad por las vías de la Razón. La noche es el misterio de una búsqueda de Verdad / Fe / Certidumbre, / mas no ya en la seguridad epistemológica y presentativa, sino en agonía. Los adoradores de Dioniso / Baco romano / se intoxicaban con el Vino, en aras de un cierto éxtasis que les uniera con Dios / la Naturaleza, cuya fuerza primordial, en constante movimiento y flujo incesante, se asocia a la música divina y su ritmo. En la cultura griega, llamada ditirambo. El hombre poseído por esta música nocturna, por estas jornadas de búsqueda intuitiva e intoxicación interior (vino sagrado), danza como loco. La fe parece un reposo de la Razón, pero es una razón con sus propias corazonadas y misteriosas leyes. La fe es la razón del corazón.

Según interpreta Nietzsche en sus escritos sobre los cultos dionisíacos, «transformado por su visión, puede reírse de todo cuanto hay establecido por la razón de los hombres, porque ha visto que debe sufrir y que no puede hacer nada por evitar el dolor. Se le revela que éste es «inherente a la vida». Este es el aspecto de mi amigo excepcional (Nietzsche) que trato de recoger o contextualizar en este poema, para que no se crea que «con la muerte de Dios», «su Dios ha muerto», quedó en él un hombre sin fe y sin verdad, su propio dolor.

Para mí, el Ser es Brahma o un impersonal No-Ser que, en rigor, no es equivalente a la Nada, o el vacuismo, sino que corresponde a distintas funciones universales. Brahmâ es Îshwara, suma de principios supremos, que se procesan dialécticamente como Conservación (Vishnu) y Transformación (Shiva). Independientemente, de si uno quiere a adorarlos como se adora a María y José, San Expedito o San Miguel, con culto externo, dogmático-religioso, como fuerzas personales, estos procesos y funciones universales son, ofertan y median con la espiritualidad o constituyen un conocimiento de por sí. Es decir, existen.

Sequoyah: Has descrito bien al zorro-filosófico desde la perspectiva heideggeriana. El Zorro es la persona crítica, practicante de cierto bien, «buen zorro del Cimiento» que contra con la gran mayoría de la gente que es rebaño y manada, se opone al desarraigo y la desorientación. Opones lo auténtico a lo impropio del hombre-común y cómplice; pero, ¿qué es lo que haría que Zorro tal se extravíe y se vuelva como los otros? ¿No es ésta una de las preguntas que contestar desde tu libro?

CLD: Estás preguntando sobre la naturaleza del temor y la amenaza. Eso es lo que revienta y derrumba al zorro fuerte, independiente, librepensador, al sujeto que todavía sustenta en sí cierta valentía y tiene una comprensión de los miedillos ajenos, o propios, y que no han crecido al punto de ser lo aterrorizante. Preguntas sobre cómo el preguntante, ser-co-originario, se maneja cuando se pilotea en medio de la facticidad de la existencia...

Sequoyah: Sí. ¿Cómo lo hace? si el Establecimiento lo mira como un hereje.

CLD: Lo que hace a cualquier persona la articuladora de alguna filosofía es su capacidad para interrogarse a sí misma; lo que la priva de tal tarea y le quita su ejercitamiento filosófico es entretenerse tontamente para esquivar el dolor y la pregunta por la muerte y el destino. Huir del temor implica la fuga de si mismo. El sujeto cotidiano a menudo es un evasor. Una víctima de lo que Heidegger llama el derrumbamiento. El hombre de hoy se tira de nalgas, se derrumba para que su ilusionismo favorito lo entretenga dizque porque anhela la felicidad. Todo lo que el hombre hace para para ocultar el miedo lo hace en nombre de la felicidad, el Sueño de Prosperidad, Seguridad y Porvenir en paz. A fin de entretenerse con el sosiego acude a una interpretación del temor como miedo. El hombre mira mucha televisión para no pensar, así oye música, aunque sea ruido, mala música; así se vuelve el observador pasivo del fútbol. Uno se puede alienar hasta con la sexomanía, darse jarabe de pico con las chamacas, sin otra satisfacción o beneficio que evadirse, rehuir todo desafío intelectual. Toda evasión es una ebriedad de sentido. Un anticipo de Nada que nadifica sin riesgo, derrumbándonos para ningunearnos...

Heidegger distingue entre miedo y temor... En el miedo el hombre se preocupa en tanto se siente amenazado por un determinado ser mundano. Algo mensurable y objetivo. No hay que se filósofo, ni intelectual, para encarar este miedo, ya que se maneja muy prácticamente, imitándole, pagando con la misma moneda. 'Usted me quiere matar. ¡Por favor, a ver entonces... de qué cuero salen más correas, o de cuál mondongo más morcillas! Yo lo mato primero. ¿Me quiere pegar? ... El que pega primero, pega dos veces... Tenemos miedo en la vela y trato-con otros: miedos al que explota, miedo al que despoja, o se aprovecha de nosotros para dañar nuestras vidas de modo visible; hay quien, siendo inacepto moralmente, quiere imponerse y llevar a otros a su mediocridad y a sus formas de vida perversas... Por otro lado, está el zorro. El bendito zorro... El, con sus astucias, sabe cuidarse de esos miedos y, aún más, tiene la intuición o sutileza de avanzar-resueltamente hacia consuelos y previsiones mayores porque es el que mejor conoce los desafíos del ser-sí mismo. El zorro es quien trata con el temor eficazmente. Es el hombre que tomas las cosas con cierta 'filosofía', cosas que a otros lo aterrorizan, lo obsesionan, o lo fanatizan, llevándolo a un extremo. Como el que por temor a los misterioso, paranormal, se vuelve un discípulo superticioso de lo numinoso, o se refugia en una organización o templo que lo proteja del Más Allá o la Locura, o el fatalismo y determinismo...

Aquí, con el trabajo del Temor y la Muerte, el objeto que amenaza no está bien definido ni pertenece al mundo, sino que se experimenta el temor en tanto el mundo como mundo se revela como NADA. Experimentar la nulidad es terrible. Es lo que pudiera hacernos sentir nulos e insignificantes, arrojados y malditos... Imagine ésto: usted es un hombre muy querido por su familia, con muchas razones para ser admirado. Es rico, con personalidad, tiene la mujer más hermosa del mundo, amigos y admiradores. Se siente agradecido y bendito; pero un día, se atraganta con la semilla de una quenepa y se muere. O tal vez, durante un paseo por la calle, lo mata una bala perdida o lo atropella un hombre que maneja ebria y cuyo auto se sube a su banqueta, sin darle tiempo de esquivarse, o ponerse a salvo... Para el ateo, ésta esta es la existencia que ejecuta su ser, sin habérsele pedido o solicitado. En el ser-ahí de los zorros y los no-zorros, como su constitución fundamental, hay un constante estado de inconclusión, que no se quiere asumir ni preguntarse su por qué, por lo que infunde temor. Ese ser ahí es un ente que, si bien es, no ha alcanzado nunca su totalidad . De esta manera el hombre es, en tanto puede ser y, como dice Heidegger, el ser es pura posibilidad. La existencia se caracteriza por estar siempre abierta y lo distingue de las cosas es justamente el hecho de estar referido a posibilidades...

Sequoyah: El hombre es lo malo y lo bueno. El misterio y lo evidente. Lo moral y lo inmoral. El zorro y la chusma.

CLD: Ciertamente, pero yo te dije sobre posibilidades sublimes del Zorro. Este puede evocar de la Urassoziation. Frente al misterio puede abrirse, sin necesidad de esclavizars a un Dios que le sea un dogma o una adoración administrada por ritos externos. El zorro quiere Ser y Estar. Hay sujetos cotidianos que no crecen porque se quedan en la obsesión con lo sublime, en el Yo aristocratizado y elitista, en sus mundos privados .Hay gente que solo quiere un pasado, lo añorante y ésto también es un extravio, tan similar al de quien vive en la expectativa de un futuro que no llegaré porque para que ese porvenir llegue hay que derrotar a los enemigos que desde el presente lo obstruyen... Por tal razón. doy importancia al tema de la autodefensa y de la creación de condiciones para que el presente sea un buebn punto de partida.

Sequoyah: Entendemos que en tu literatura el zorro es el filosofo de la autodefensa y que parte del proyecto humano es que el sujeto cotidiano, el Dasein Hombre no se entretenga con las bisuterías de lo Accesible.

CLD: Y tenga consciencia de que su aliado es la clase productiva. No los parásitos. Ni las fuerzas interventoras que explotan las colonias y la clase trabajadoras... El hombre concreto, existencial, es un proyecto para muchas posibilidades y el Zorro-filosófico, como especimen ideal, inquiere sobre cuáles pueden ser. El hombre común y corriente siente temor y dice: «A mí déjeseme sin complicaciones. Con estos miedillos, que un ladrón entre por la ventana y le robe la virginidad a mis hijitas. No se me hable de temores, con agentes que son ciegos para mi entendimiento». Pero el hecho es que, seas zorro o no lo seas, sean peras o sean manzanas, el temor está a las puertas. El zorro descubre o anuncia entonces la posibilidad suprema del hombre como proyecto: la muerte que no lo prepara para ser una NADA, sino para entender mejor la Vida. Sólo teniendo en cuenta la muerte en tanto posibilidad última, en tanto final sospechado, es posible adquirir una visión del hombre en su totalidad. Ese es el trabajo que yo realicé con Yo soy la muerte, el poemario mío que fue publicado en papel; pero que también subí como libro gratuito en la internet... Pero se discutirá en torno a la muerte no como una metaforización ascético-mística del egoísmo de querer vivir y no ser posible, debido al No-Ser. Se discute, al menos en mis libros, no heideggerianos, que tras la muerte hay vida...

Sequoyah: ¿Cómo el zorro-filosófico se prepara para esa posibilidad con la muerte? Posibilidad en que posibilidad le va al 'ser ahí' de la consciencia / Dasein / hombre / su ser en el mundo...

CLD: La muerte no es algo evitable. No es algo a lo que se puede decir, siempre exitosamente, «Aún No», no vengas... pero, si bien todos, cada hombre, mujer, niño / se verán arrojados a «un estado en el que no está a gusto», al morir, hay que evitar la habladuría sobre la muerte, lo mismo que el ocultamiento de la muerte... No se puede vivir en fuga ni en temor a la caída, a la muerte. Obviamente, para Heidegger, la muerte es una entropía inherente. En mi poesía, puesto Heidegger aparte, hay un vínculo oculto entre el ser-esencial, vivir y morir. La muerte puede sernos, por de pronto, un misterio, o serlo para la mayoría; pero, lo misterioso no tiene por qué ser tenebroso ni amenazante.

Sequoyah: ¿Hay quien tenga de Dios o la reencarnación, la Fe y la ultimidad la última palabra?

CLD: Tú dale la libertad moral a los seres humanos de sentir a gusto, de originar sus esenciales. Dáles libertad... la convicción, el sentir profundo vendrá por añadidura... Si no quieres generar una más violenta opresión, haz que los hombres y mujeres no sufran innecesariamente en el reino de la necesidad, que es la condición manifiesta, concreta y social del mundo. Yo tengo muchos puntos de contacto con el marxismo, como socialista y, sin embargo, mi Zorro-filosófico es reencarnacionista...

Sequoyah: ¿Marxista?

CLD: Socialista y marxista en muchos aspectos. Soy librepensador. Ecléctico Y mencioné anteriormente que Brahma es Ishwara y que sus funciones universales permiten un mundo visible, manifestado, el que nos corresponde, en el que vivimos aquí y ahora... A mí, me parece que el último Heidegger, esto es, después de las dos Guerras Mundiales, la carrera por los arsenales atómicos mundiales y el desenfreno por el domonio técnico y de territorios coloniales por las potencias, Heidegger comenzó a hablar, no preciosísticamente, del retorno a los orígenes y lo sacro. En sus Seminarios de Zollikon, explica que la única posibilidad de salvación que tiene la humanidad, transida de miedo y de interpretaciones sobre lo amenazante, consiste en superar el olvido del Ser, y volver a rebelarse como un zorro contra la potencia de la Técnica y la espectacularidad que se hace con ella, porque con la técnica creamos muchos paraísos e ilusiones que exilian la meditación. Heidegger espera que, en cierto día, cuando la «desolación universal devenga insostenible», el materialismo ilimitado y su «invasión demoníaca», sean detenidas. Es decir, el materialismo como estilo de vida en Occidente debe cesar ya que es lo que desarraiga, extirpa la verdad y miente, «ataca todo valor, toda espiritualidad, destruyéndola y haciéndola pasar por mentira». ¿Te imaginas? ... Para 1960, Heidegger estaba haciendo acerbas críticas al americanismo y el sovietismo y definiendo más al Zorro, como ese que no está en la izquierda ni en la derecha, que no está totalmente con la filosofía y lo abstracto, ya que es demasiado auténtico y vital para darse a la mera objetivación teórica.

Heidegger decía que el filósofo sospechoso es un expositor de lo sacro, el Ser y su revelación, y que la filosofía no ha producido ninguna inmediata modificación del estado actual del mundo. Dijo que ahora sólo en el pensar en libertad y en el poetizar, hay la disponibilidad para «la aparición de un Dios o para la ausencia del Dios de la decadencia». El Dios de las religiones que creemos presente, porque la gente va a la Iglesia los domingos, se circula la Biblia, se fundan colegios y universidades religiosas, Billy Graham llenaba estadios en la Unión Soviética, la Mayoría Moral o la Derecha Religiosa tuvo y aún tiene sus minutos de mayor gloria con el tele-evangelismo y la consigna religión al poder, es una ilusión, una farandulería... Dios sigue ausente y la prueba es la decadencia de mundo. La verdadera manifestación de originariedad, como deseable originariedad, es que el discurso de la cotidianidad supere los tabúes que impiden que se hable, con libertad, sobre la comunidad y el arraigo, la muerte y lo sacro.

Sequoyah: Pedir la presencia de los dioses ausentes, el retorno de Dios o lo Sacro, según la crítica, perfila a Heidegger un filósofo antimoderno.

CLD: Así es. Y precisamente es lo que a Heidegger lo hace un poquito Zorro. Rompe la moda de lo nuevo. Sugiere que un auténtico pensar debe ir a orígenes, cubrir muchas edades, o tiempos remotos de la originariedad. Hablar de raíces, lo mismo que de futuros. A mi juicio, Heidegger es un filósofo radicalmente antinihilista y es por lo que para mí tiene su encanto. Es un hombre muy bien informado que más que la búsqueda del sistema quick-fix para transmitir ideas, o racionalizar los problemas, desde una modernidad, juega con las palabras como el poeta. O el brujo oracular. Escribe en prosa, pero yo lo entiendo como si leyera un poema que me provoca e ilumina. Me identificaría lo mismo si me hablara desde la emotividad sonora, una canción. Me gusta la gente que piensa que los sentimientos dicen más que la razón cerebral y fría.

Sequoyah: ¿Pero qué utilidad tiene que un filósofo nos hable sobre el ser-para-la-muerte?

CLD: La calidad de la valía personal y del sentimiento ante el porvenir, la sinceridad del afecto. ¿Cómo se podría decir con sinceridad que la apuesta de los próceres, o libertadores patrio, hablemos de la valentía de Simón, los curas Hidalgo o Morelos, el Libertador Bolívar, o de un Betances, Padre de la Patria Puetorriqueña, así de tantos otros, tuvo un valor como proyecto, si no se entiende la muerte? ¿si no se distingue lo que se hace por la justicia del futuro y la muerte, el riesgo y la guerra, que se hace por la inmediatez de un beneficio mezquino? Hay vidas que se ofrendan para que se funde y se presente la obra del mártir... Así, por ejemplo, yo puedo valorar las vidas heroicas de los nacionalistas albizuístas en los '30 y los '50...

Sequoyah: Dices, a través del zorro de Heideggerianas, que enfrentarse a la muerte es, al mismo tiempo, enfrentarse a la vida y que todo temor es temor a la muerte. ¿Por qué existe tanta gente, que no pregunta por una visión total de la humanidad ni por el ser-sí-mismo, es tan violenta o participa en guerras? ¿Da una cercanía a la muerte involucrarse con el delito violento y la guerra? Si hay tanto temor a la muerte, ¿por qué parece muchos que quieren hallarse más cerca de su camino con su estilo de vivir?

CLD: En primer lugar, la muerte irrumpe cuando nadie lo espera, no importa si estés en la seguridad de las cuatro paredes de tu casa, o en medio de un combate, o seas tú quien te mires perpetrando un robo que acaba trágicamente. La muerte no es cuestión de si eres moralmente bueno o malo, o si eres el inocente que la sufre violenta e inesperadamente o el verdugo o el homicida que la comete contra otro. A excepción del suicida, ninguna persona se anticipa o busca exprofesamente la muerte. De hecho, hay quien no tiene el tiempo suficiente para interrogarse a sí mismo ante la inaplazable e irremisible presencia de ella. A menudo, de la muerte no se habla. Se oculta. Nadie se ríe de la muerte, sin antes santiguarse con el ritual del chiste. Hacer la muerte un chiste es esconderse, no encararla.

Otra cosa, la tarea filosófica del hombre ante la muerte no es cuestión de cercanía o de ganas o probabilidad de colocarse ante ella para que sea riesgo y peligro de una vez por todas. Preguntar en torno a la muerte es querer tener una idea clara de destino y vida, decidir si la vida realmente es vivible, digna esencialnmente y promisoria. O es un golpe de suerte, o un evento tan meramente biológico como el haber nacido como hormiga, como se planteaba Leopardi... En verdad, la vida está llena de riesgos de muerte y no nos damos cuenta. Aún así, clamamos por vida, aunque seamos los mismos que hacemos el ahora vital algo asqueroso... cuando ultrajamos y asesinamos mujeres, hambreamos el mundo, dañamos la ecología, o matamos por negocio, arrebato, por dizque patriotismo, etc. En los hospitales se mata por malpractice; en las calles y autopistas por descuido. Gente muere por causa de quien maneja en estado de ebriedad; otros porque cardiopatías, por obesidad o por estrés excesivo...

Hay muchas conductas autodestructivas y, aún inmerso en éstas, el sujeto cotidiano no se interroga en torno a la muerte en cada caso. Esto es paradójico... En los últimos 200 años por lo menos, desde que existe un pensamiento filosófico existencial, de Kierkegaard, Schopenhauer, Nietzsche, Leopardi y otros para acá, la filosofía se ha vuelto macabra. Se le echa la culpa a los filósofos antipáticos que no duran la púldora.... ¿Qué culpa tiene Nietzsche o Byron, en última instancia, que otros hagan de sus vidas un papalote? ¿No hay una visión optimista de la vida? Pues decídalo usted. Sea más empático.... Hoy por hoy, se acusa a muchos filósofos de la sospecha de que se mofan de la noción de felicidad y la caricaturizan como algo trivial, superficial o tramposo. El zorro que sea el payaso de las bofetadas por igual. La dicha es vista como un espejismo o una ingenuidad. Pero la felicidad que el opresor desea es la que le condona sus crímenes. El mood de lo que se llamara el primer romanticismo dieciochesco es descrito como el «fastidio universal» y en una elegía a Larra, recitada por uno de los asistentes al sepelio, el mundo sub-divo, bajo el firmamento, fue descrito como el «suelo (que es) retrato de hielo, fetidez y corrupción».

Pienso, por ejemplo, en el poeta romántico y costumbrista Mariano José de Larra. quien se suicidó a los 28 años de edad... pienso que a él una de las cosas que lo enferma, o empuja a la muerte, es una mala teoría del extasis doloroso y el soluto en la existencia. Pienso que Larra, por cuanto fue periodista valiente y honesto, testigo de eventos tales como la década ominosa (1823–1833) y la primera guerra carlista (1833–1840), fue zorro bueno; pero, en cierto modo, lo tentó una mala ideología o cosmovisión «byroniana», muy antizorruna, la metaforización ascético-mística del egoísmo [¡mi maravilloso Yo, mi genial Yo!], cuyas verdades ya las tiene divinamente reveladas y, además cuenta con la pretensión de la superioridad moral y artística frente a los demás hombres. Políticamente, Larra fue como lo describe la crítica Zavala en un artículo que dice que representó el «romanticismo democrático en acción». Por el otro, Larra se toma demasiado en serio el éxtasis doloroso del Yo... Esta es la razón por la que Pascal (de quien he escrito mucho) porque fue un gran sufridor, detestaba el yo y le proscribía «Estando siempre dispuestos a ser felices, es inevitable no serlo alguna vez», me susurras»: [Mi amigo Pascal]... más, ¡pobre de quienes no hablan para los zorritos, por menospreciarlos, malaventurados quienes no los santifican ni consuelan! que éticamente es la misión del poeta-profeta, del Zorro-filosófico... En su lugar, plantean una misión seuda divina, inspirada en no sé que mierda, misma que será una superación del «no ser», cuando lo trágico es que el NO-SER es la NADA y cuando la eternidad por la belleza del verso, es más importante que el respeto por otra gente... Quien postula que sólo los espíritus sensibles y elegidos, valen para la vida y el arte, es un despreciador y tarde o temprano esa convicción lo amargará. Lo atrapará para mal. Uno no puede ir por la vida diciendo que. la demás gente vale carajo sin condenarse a soledad.

Fernando de la Vara, amigo influído por Larra, por igual estuvo presente en el funeral de Larra, y decía: «La misión del romanticismo es santificar al hombre»... Lo mismo sintió otro de sus amigos. Los zorros filosóficos sabrán ser amigos como parte de una misión generacional. Fernando de la Vera, en las exequias de Larra y e influido por Zorrilla, afirmaría: «La misión del romanticismo es santificar al hombre». El santificador del poeta o del Zorro bueno-filosófico será quien maneje el Ocama del areito, Oye pueblo, a tí hablo. A tí, te daré lo mejor de mí, al orientarte. No quiero que nadie te devalue, o te meta miedo, quitándote convicciones y deseos de vivir y luchar. «Nuestra misión es dirigir una voz de consuelo a esta sociedad, que lo agradecerá con lágrimas». Vea ahí la misión del arte, que no es dar demasiada gavela a los desahogos de personalidades muy pagadas de sí misma, tanto que no saben consolar a los demás. Ver el árbol y no al bosque.

Ahora tenemos, por el otro lado, a Giacomo Leopardi. A éste muchos lo consideraban el precursor del pesimismo alemán, siendo contemporáneo de Arthur Schopenhauer. Leopardi creó una teoría de l'infelicità ante lo que se llamara «el mal del siglo XIX». Buscó hacerse el intérprete de la enfermedad de Werther y de Jacobo Ortis. Dijo muchas babosadas: que la Naturaleza no tiene propósito bueno. Es decir, el paisaje no puede producir empatía pues no cuida a nadie ni propicia bendiciones para la criatura humana. A la Naturaleza no importa la inocencia ni la justicia. Es como un envase, no un organismo vivo. La Naturaleza como un Costal o Gran Raser... La Humanidad y la hormiga tienen el mismo valor ante la Naturaleza, alega Leopardi... Pero no nos equivoquemos: Leopardi nació con la inmensa biblioteca de su padre al alcance de la mano. Era un señorito, educado conservadora y rígidamente; pudo viajar cuanto quiso y, sin embargo, nunca dejó de ser un señorito amargo, convocando que se le mime, so pena de insultar a todo el mundo, humanidad y naturaleza. Por lo visto, no fue un zorro mañoso y astuto. Leopardi hizo lo que pudo por individuarse el ego, pero, con su dado Yo raquítico terminará marcado por su inestabilidad emocional y los golpes de fracasos sentimentales. «Arcano es todo / menos nuestro dolor. / Prole olvidada, / para el llanto nacemos, y el motivo / sólo los dioses saben». No es muy listo quien se convenciera de que se ha nacido para el dolor y el llanto y no queda al sufriente más remedio que hacer nada, porque moriremos y la vida es demasiado breve. «Después que el sueño y los engaños / de mi niñez murieron. Los alegres / días de juventud rápidos pasan. / Quedan los males, la vejez, la sombra de la gélida muerte». Ahora me planteo el Canto, «El pensamiento dominante», y me pregunto cómo un joven rico que se dio el lujo del ocio, terminea concluyendo que las obras terrenales, la vida entera ante sus ojos, se han convertido en hastío: «¡Qué intolerable hastío / el ocio acostumbrado, / la del vano placer, vana esperanza» ...

Contrario a Leopardi, amargo con alma estoica, es decir, persona que dice 'dénme palos, qué importa, yo les pagaré con el látigo del desprecio, o la resignación o el silencio', se ubica un Pascal que desprecia al Yo e impugan el análisis que idolatra el dolor eterno y universal y la aristocracia del Genio, unico listo que lo percibe... No. no. Pascal es otra cosa, a pesar de que era un solitario Un genio matemático. No un fraude de megalomanía... Uno leyendo el poema Amor y muerte de Leopardi, se da cuenta de su defecto. La empatía que le falta. El siempre parece que culpa al campesino y la plebe por alguna torpeza. Nunca acaba de apiadarle ni en la muerte, tanto él [su hablante] cree que la muerte también acusa o es distinta con los tipos de hombre y la vil muchedumbre no merece la dignidad de la muerte, siendo la muerte dignidad en su fondo, es decir, una liberación o descanso eterno]... me refiero a versos en que dice cosas como ésta: «Hasta la tosca plebe, ./ el labriego, que ignora / toda virtud que del saber deriva, / [,,,] mezquino vulgo [...] antigua ruindad la humana gente» / que la muerte cerrara sus tristes ojos. De esta gente, no quiere ni solidaridad luctosa, ya que «todo necio consuelo / desecharé». ¿Quién hay que se sienta así de especial?

Por eso te quiero, me recuerdas a mí,
A nadie más que a mí.
No a la gente divertida, habladora,
que pasa el tiempo y no construye nada;
son quienes ensordecen, da mucha lata
y, encima, organizan y perpetúan la guerra.

Traen más angustia a la villa que toda
la que sale de tu rincón de meditaciones…
De tu soledad dolorosa, Blaise.
Eso sí, aseguran que nos aman.
Que han sido más felices que tú y yo.
Que sus alma son más buenas que el pan…

Entonces, filosofas sobre el olvido, el único gozo.
«El alma no ve nada en sí misma que la contente,
no ve nada que no la aflija»; me dices,
se esparce al exterior, «buscando perder el recuerdo
de su estado verdadero».

[Mi amigo Pascal]

En resumen, hay quien utiliza el leit motif de la vil muchedumbre para echarle jiña encima, aún cuando quiere ser solemne al escribir sobre el amor y la muerte. Pero el Zorro filosófico dice 'Oye', no tengas miedo de este tema. Aprende. Todos los seres humanos, cualquiera sea la talla moral, tienen emociones y merecen que se les repete su éxtasis doloroso. Su momento de mayor temor. Su pérdida aparente del mundo, es decir, de este mundo y su yo. Sin embargo, el Zorro solidario no será quien confunda este éxtasis doloroso con la misión poética. Una cosa es ese dolor, esa emoción sensible, y otra lo que los griegos llamaban el furor de la misión entre los enviados («missi»), esto es, los poeta con Missio, con misión que se comunican por la vía de la Manía, el celo divino, o vesanía sublime como decía Cicerón.

Sequoyah: Ah, recuerdo... crees en los raptos, en arrebatos dionisíacos, en la inspiración...

CLD: En la voz del Oír interior, en la mediunidad, en los estados Alfa autoinducidos... tú no me has visto marihuano, ni creo que jamás me verás, pues yo tengo mis opiatos naturales... ya no necesitamos alucinógenos ni el cyceon... ni musas externas... las unidades químicas de emoción están internalizadas... Muchos artistas, por su bipolaridad, parecen que las tienen a flor de piel.

Sequoyah: Perdona que interrumpí cuando hablabas de la Misión,la missio profética o celo divino...

CLD: Esa vesanía sublime es el Oye auténtico. Educa porque es testimonio de alguna autenticidad o experiencia, interna y personal, que no es el programa de interpretación del temor que apendeja al concernido, volviéndolo el portador de miedillos y ocultación de lo atemorizante... Todas las grandes profecías tienen su gran dimensión social. El profeta educa en algo importante. La voz detrás de lo divino tiene un contacto con lo mítico, con el Tiempo Eterno de los arquetipos que se manifiestan en su relación natural conforme a la transformación y recreación del Mensaje Eterno... Los mitos subsisten desde su remoto pasado porque no son un espectáculo irrisorio, o melodramático, de acuerdo al gusto público. Desde la estructura formativa del mensaje con furor de mito, el receptor puede hasta enloquecer. Se le arman sospechas y objecciones. El amor se transfiere, lo mismo que el pánico. En un mito, puede que haya un contacto con la verdad espantosa como tal y una verdad tan temible que haya que censurar, o matar, a quien la revela... No se puede desobedecer el origen divino del mito, cuando es realmente auténtico y se entiende y comunica con responsabilidad. A los profetas desobedientes, se los traga un pez.

Sequoyah: Hablas de Jonás.

CLD: Así es. Mas deja que te diga que el Mensaje Eterno siempre es social. Tiene una ejemplaridad colectiva. Por el contrario, hay preocupaciones individuales que algunos poetas convierten en sus temarios elegantes, sus conflictos sublimes y dizque profundos. Quisieran darles su dimensión universal, realmente filosófica como si tratara de una reflexión excepcional sobre el mundo y la vida, y en verdad es ruido y pocas nueces. Altivez y megalomanía. En tales cosmovisiones, o teorías como la de Leopardi sobre la infelicidad, no es la humanidad la que sufre. Es el poeta con sus insuficiencias personales o minusvalías. Es el papagallo que absorbe mucho de la publicidad que lo bombardea o las seudo autoridades que lo educan o lo embriagan con los hervores de su propia clase...

Sequoyah: He leído ensayos tuyos y, sobre todo, de la prosa poética del cuento «El perro habló», tu alusión a la metáfora de la Fuente en la Montaña. La metáfora la tomaste de Lloréns Torres. ¿Puedes elaborar un poco sobre el aspecto sociológico de esa imagen? ¿Cómo se hace hablar / ladrar/ a los perros, cómo se desata el asombro?

CLD: Esa Fuente tiene que ver con la eco-etología. Con el comportamiento emocional ante el paisaje y lo infinito. Más que un símbolo de algún componente perceptible, material de lo nacional o lo patrio, o lo que sea el fenosistema que apele a nosotros emocionalmente, La Fuente en la montaña en este caso, es lo oculto, lo menos observado. Puede que sea un espacio sagrado o el criptosistema de determinado geosistema. La Fuente / la Montaña / las Cuevas en la Montaña / se relacionan con arqueomitos y con la relacion del ser humano con el ecosistema que lo rodea. En este caso, con la observacion de los ecosistemas por parte de un grupo humano que me es muy simpático porque es la ancestralidad de las antillas: Cuba, Puerto, Haití y la República Dominicana...

El perro mudo, «Aon», de los taínos es una especie extinta de mamífero. En el cuento que dediqué a Néstor Barreto y a mi Generación, es un símbolo de eso que hablábamos, la capacidad profética, el Yo auxiliar o Genio poético, pero puesto al servicio de la comunidad, no separado de ella, que ha sido la forma en que muchos románticos del siglo XIX lo utilizaron. Cuando desobedecen ese don y comienzan a hablar del pueblo como una vil muchedumbre que no comprende ni enaltece al poeta elegido, Su Alteza Serenenísima, Genio Chingón / el Poeta bendito por las Musas, el perro ni ladra ni le orina los pies. Lo deja solo con sus grandes penas y pajeos mentales. El poeta, bohique / gran chingón megalomaniáco, se pega un tiro... Si lo hizo Larra, periodista excepcional, observador audaz y liberal de la sociología de esa España durante el decenio ominoso, imagínate otros menos dotados... de hecho, el poeta silenciado, por sus propios traumas, aún los nacidos de una gran sensibildad, me hacen pensar en los animales discapacitados para una función que les es propia, como el ladrido del perro.

Sequoyah: ¿Por qué un perro mudo? En tu cuento, el bohique Baracutey, el consolador o shamán, se acompaña de un perro del que dice: «El rescata la mudez que es más que la guasa y la bulla». Tal parece que esa mudez no es un déficit, sino su virtud.

CLD: Sí. Baracutey utiliza al perro como una estructura de empatía. El perro absorbe o se traga toda tristeza que percibe y esa parece ser la función que le asigna. Tragar o lamer tristeza. Silenciarla. Aon, el perro mudo, es un Cemí Viviente. En algún momento, lo llamo perro-árbol y aludo a la idea del árbol como símbolo del hombre justo, que comparte su fruto con quien come de él y aludo a que la genealogía de Baracutey incluye el árbol-perro. El perro puede que sea algo no externo a él, sino é mismo. También se puede ver al perro como un guía del bohique y un alma protectora para la comunidad. Más tarde, explico en el cuento, que un día, cuando Baracutey había dejado de visitar la aldea que se le asignara para que proteja, la razón de su ausencia fue que Baracutey había perdido su perro «y, de tal manera, sus ojos y olfato». Tal vez insinué que el bohique fuese ciego o que, si es vidente, lo es en el sentido espiritual, aunque orgánicamente no lo sea.

Aquellos días de su ausencia fueron los días de múcaros, boyas y ciguapas, múcaros como símbolos de mal agüero y las boyas y ciguapas, espíritus peludos, sin rostros, cuyo pelo les cae sobre la frente, o les tapan por completo el rostro. Seres que caminan sin cabeza en ocasiones. Estos seres aterrorizaban la aldea taína con tales rasgos. O detalles. Tienen los talones por delante y las rodillas por detrás de las piernas... Baracutey es el que limpia de malos espíritus la aldea y la gente tiene estas alucinaciones o experiencias. Esto no es miedo, en el sentido heideggeriano. Esto son símbolos del Temor, donde lo amenazante no es concreto, óntico, una cosa...

¿Recuerdas que iniciamos la conversación al comentar el poema que trata sobre el ideal del olfato? En la prosa de El corazón del monstruo, en este cuento en particular, yo especifico lo importante que es el olfato filosófico y aún el olfato orgánico-funcional para el Zorro y el perro, en cuanto animales... Al referir que Baracutey, o la consciencia filosáfica, el Zorro-Bohique lo necesita, se lee lo siguiente:

«El olfato es importante para el bohique. Antes y por costumbre, fue su perro quien informó sobre las hormonas y su aroma en el aire. Detrás el perro él iba, siguiéndolo. Aon fue su guía. Ante la presencia de lo hallado, él interpretaba. Hizo su diagnóstico. Nosologías. El perro fue meramente sus ojos en lo invisible, pero él quien infirió el mensaje y actuó en acorde a lo biológica o subliminalmente planteado... El es la mano activa y la voz que da consejos. Un perro, su aliado, su instrumento. Las feromonas indician. Cuando hubo disponibilidad y compatibilidad sexual entre parejas de nitaínos y naborías, se ocasionaron las bodas que Baracutey oficiara con tambores y danzas araguacas. Bendijo las parejas y fabricó las pulseras que alejaban a malos espíritus del niño primogénito». [De El corazón del monstruo, Denver, 2006, ps. 281-305]


Fíjate la cooperación entre la parte animal, funcional y la misión intelectual, entre hombre y bestezuela... Un perro puede ser mudo, pero tener olfato. Un hombre ciego se compensa, porque un perrito le puede servir de lazarillo. Un perro da servicio a cambio del cariño de quien lo domestica. Ahí hay la enseñanza de que debe existir armonía y empatía entre bestias y humanos... pero, aún así, preguntas, ¿cómo se hace para que el perro ladre, o hable u aparezca otra vez?

En el primer vaticinio de Baricutey, el advierte que los perros volverán, mas ya no mansos, silenciosos, sino como perros de caza. Y aprovecha para decir un poquito más sobre él, el Anciano del Yagüeca, uno nacido en la Edad de la Guerra, edad sombría cuando:

... los guanahatabeyes nos distribuyeron en la Xaragua, el Higuey, Marién y la Maguana. Fundamos islas en la geografía. Nuestros ombligos enterramos bajo los árboles y cemíes vivificamos en las rocas. Teníamos el alma y aprendimos del gozo sensorial de lo existente, aunque muy poco fue nuestro conocimiento del Sí-Mismo... [...] Entonces, yo nací de un árbol y un perro, según contó el antiguo Anciano de Yagüeca. Y dijo: Hijo de perra alada, hijo de la ceiba y de la semilla del olfato, te doy la Ciencia del Consuelo y el arte de los inocentes; ríe, baila, canta para los que no son fuertes ni del alma ni del cuerpo. Házlo sin tributo porque te alimentamos y nadie dijo es mi hijo o soy tu padre, o tu madre es aquella. Nacíste desconocido y te cuidamos.

De lo que se trata todo ésto, es de la naturaleza del mito. Lo social e histórico de un mito, no de si los perros hablan, nacen sin la habilidad de ladrar por lo menos, o de si es cierto que hay fantasmas peludos. o gente que camina con los pies al revés y no se sabe si van o vienen...

Sequoyah: Sí. En las Crónicas de los conquistadores, están esas historias de ciguapas y fantasmas sin cabeza... en las islas del Caribe, hay muchos mitos sobre engendros acuáticos, como los jigües barbados que las muchachas que se lavan en los ríos las menstruaciones observan y las hacen huir despavoridas...

CLD: Pese a que de la mitología cósmica taína se conoce poco, la Matriz Femenina. depósito y fuente de símbolos en esta cultura, es Atabey, Madre de las Aguas. Ella es madre de una deidad inmortal y celestial que es conocida con dos nombre Yucalguamá, Ser de la Yuca, o más comúnmente sabido por su nombre de Yocahu. A éste nadie lo podía ver... Tampoco podía verse a Itiba Cahubaba, una especie de Madre Tierra, porque murió al dar a luz cuatro gemelos, que son los símbolos los Cuatro Elementos (Fuego, Agua, Tierra y Aire) y los Cuatro Puntos Cardinales... Para la desaparecida Nación Taína, la Madre Tierra produce la piel dura, el ser-con-nuestra-carne al parir de padre desconocido a Deminán Caracaracol. En el tiempo mítico de éste, también vivía Yayael, hijo de Yaya, «el Gran Espíritu» y Origen de toda creación.

Sequoyah: ¿Hablarías de la Fuente en la Montaña como la intuición taína del Orden Cósmico?

CLD: Claro. Como del Cimiento o Fundamento. Lo Sagrado, dicho como Convocación al Decir Inicial. Como rememoración del Ser. Desde este decir inicial (de la poesía) se puede vivenciar, traer al presente viviente la armonía que proviene de la naturaleza contemplada como algo armónico. Si bien hay ecosistemas que apreciar, la Fuente que se ve, no sólo con los ojos, sino otros factores del alma, como la memoria ó la emoción, es la que realmente lleva hacia una originariedad y un Claro en el Otero, ya para utilizar lenguaje heideggeriano... La necesidad de ir a la Montaña, al lugar sagrado, alude a dos cosas... La necesidad de recobrar dulzura y ternura. Se va cuando se tiene miedo y cuando el ajoro, o la prisa de vivir, arriesga nuestros valores y amenaza convertirnos en los seres que no queremos ser, impacientes y violentos. A la Fuente se va a contemplar la dulzura otra vez, a contemplar lo bello y lo tierno...

La Montaña aludida, posiblemente por Lloréns mismo, está geográficamente en la parte occidental de la República Dominicana y se llama Cauta. Esta tiene dos cuevas y en lo profundo de una, está lguanaboína, la Serpiente Parda. Cada cueva es símbolo del útero de la Madre Tierra. De la Cueva de Cacibajagua salieron los taínos. Para los taínos de Borikén, según la tradición oral taina, Atabey es también la Madre Tierra. Otra manifestación de Atabey es Attabeira, mejor conocida como la engendradora del pueblo taino.

Ahora que se ha puesto de moda el estudio de lamito-intertextualidad, podemos hablar del poema de Lloréns desde otras perspectivas. Lo mismo digo de mis poemas sobre lo taíno que están contenidos en el libro Lope de Aguirre y los paraísos soñados. Si tuviera que decir, ¿qué son o cuáles paraísos soñados? Contestaría que las relaciones de los taínos, o los hoy pobladores de las antillas, con su ecosistema, intertextualizan herencias míticas. La Fuente sigue viva, manando... De esas Grandes Aguas procedieron muchos sentimientos y aún proceden... Ante su visión de la Fuente, alguna vez los taínos podían vivir felizmente... pues, conociendo su origen también sospechaban el camino hacia la muerte y hacia lo Eterno... En los fondos y horizontes de esas aguas, el indígena se probaba valiente y desafiante. Aprendía respetuosamente lo que instruye el mar y la montaña... Imagínese el mundo de los taínos en Borinkén, en la isla de los Valientes que ante los belicosos caribes ganó la fama de ser Oubao Moin, isla de la sangre, porque allí los guerreros valientes saben defenderse y saben morir... Cuando no hay escapatoria, simplemente se da paso a una acción dramática, o se invoca el espacio de la Fuente, soluciones terminales y supremas. El suicidio colectivo como último heroísmo.

Sequoyah: ¿Crees en tu obra hay una idealización del pueblo taíno?

CLD: No. Más bien, hay un respeto y mucha curiosidad. Pero creo que si fuese Heidegger viviera y fuese quien se planteara su historia, tal como se revela por lo que hoy conocemos de Pané, Las Casas, y otros cronistas, si la estudiara como estudió a Holderin, seguro que habría considerado a las tribus taínas como una instauración y una Obra. Un pueblo de Arte en el triple sentido de pueblo que se ofrenda, que funda una significación colectiva y un comienzo que sirva como contemplación creadora de la verdad que es en su acontecer como Obra... Yo pienso que hay mucho de heroico en loa facticidad histórica antes del exterminio de esta etnia, al menos en Puerto Rico... y, al menos, con ellos como pretexto, digo que como Heidegger, que «el arte es historia en el sentido esencial de que la funda en la significación señalada: El arte como instauración es esencialmente histórico».

De lo histórco de ese pueblo, de su arte y mitología, en cuanto permite que brote de sí alguna verdad, me interesa sus zorritos. Un Guarionex, o un Agueybaná, gente que fue histórica y representó alguna originariedad, la del zorro-filosófico, por ejemplo... El Zorro-filosófico disfruta el fenómeno originario («Urwissenschaft») y la originariedad simultánea del habla con la disposición afectiva y el comprender. Sin embargo, no adjudica un criterio de certeza absoluta y de validez universal, como haría la ciencia cuando afirma la cienticidad de su verdad. A le complace que el resultado sea consolante y solidario.

En los hechos del conocimiento que el zorro-filosófico conquista hay más intuición que intelectualismo y sistema. Esto es consistente con la filosofía de Heidegger para quien la originariedad no puede revelarse en la objetivación teórica. Este zorro aruaco-taíno, a veces improvisa, siempre vela y aprende de sus errores. También experimenta. El primer experimento científico en América lo hizo el indígena Urayoán. Su empeño fue demostrar que los españoles no eran inmortales, ahogando a Pedro de Añasco y velándolo para que no resucitara por días. Hablamos sobre una gente que elaboró, con maña, cosas prácticas como las rebeliones, al mismo tiempo que sus teorías sobre el alma inmortal, el derecho a la libertad colectiva y la representación en clanes... El zorro-filosófico taíno creyó en la vida como originariedad, o como Heidegger diría, en la intuición que la vida tiene «en sí y para sí». La vida, en cuanto originaria, no es sólo luminosidad. Enseña dolor. No es sólo agua clara y dulce. También es pantano. El zorro siempre está en contacto con la sensorialidad; rehuye deducir desde los apriori y lo abstracto y, cuando va a la Fuente en la Montaña, es porque se siente acorralado, no porque vaya mansamente a la fe y la aniquilación. Así es que yo imagino el taíno que es el primero entre los zorros en los tiempos de la Colonia en las antillas...

Hay un poema en la colección Heideggerianas, titulado El impulso salvaje que traemos que compara a los zorrillos con seres que crecen como la hierba mala / el anamú / y la dificultad de la ciencia en clasificar el tipo de inquietudes que tienen. « ...científicos que aparcelan al soluto, / adviertan de una vez y por todas / que soy la yerba mala / que no crece en el limbo. / Ahí no crecemos, no. / Ni en las regularidades se detiene / el impulso salvaje que traemos». Similar etiología se informa en Soy el zorro viejo y malo que declara a Locke, Padre del Empirismo y otros de su calaña, mentirosos y eruditos a la violeta. El hablante del texto cierra fila por los suyos:

¡Me agradan más los salvajes
cuando sufren y mascan ilusiones!
Quedan como artuñas malparidas.
Soy el zorro viejo y malo.

De plano es que los mentirosos de estirpe
me repugnan y prefiero a los que ya saben
que, al canto de la diuca, deben huir,
o morir a palos.

A estos otros, a quienes viene la loca,
no es fácil desmentirlos.
Son sabios, artificiosos, sutiles.

Mis zorrunos predicen la irrupción de peligros,
pero nunca la llaman Mala Suerte:
feces de macacoa, bolas de changa.

]03-05-1978 / Soy el zorro viejo y malo]

El zorro filosófico es apasionado y puede asumir, en el orden de la facticidad de la existencia y del trato cotidiano en su mundo circundante, distintos papeles y tipos de participación en la ética del mundo y en la articulación de las modalidades de custodia del ser en la verdad. En tiempos posmodernos, casi nunca es el que practica un comprender contemplativo; pero, en tiempos, prehispánicos y de la violenta Conquista que lo exterminara en casi 30 años, solía ser el shamám o el bohique. El llamaba al Oye, óyeme pueblo, como educador en el areito o la convocatoria ritual. Este Oir es un Decir Inicial, Sagrado o Trascendente y al mismo tiempo, el Oye de la organización, como en el Shema israelí..

La cacica Anacaona, por ejemplo, pagó con su vida cuando fue la activista social o zorra filosófica. En septiembre de 1503, el gobierno de España la advirtió sospechosa. digna de ser ejecutada y la hizo ahorcar en la provincia de Xaragua. Valdría especularse sobre qué pudo ser la voz-poesía de ella, su decir oral en aquellos tiempos. Fue dicen los cronistas la Primera Poeta de América / la que filosofa oralmente... En el texto Anacaona es lo que hago, preguntar quién es ella, qué pudo declarar en areitos con sus cantos o invocaciones... La hija (Higuemota) de Anacaona está desconsolada por la muerte de su madre y durante un areito se educa al pueblo, a la hija y otros deudos, sobre la ejemplaridad histórica de su vida. El areito o asamblea tiene un carácter espiritual de por sí. El pueblo danza colectivamente y escucha. Los bohiques o shamanes pueden comunicarse con los espíritus; lo mismo que con los Zorrillos de ancestro, «primeros filósofos con ruda laringe», que son aquellos descritos con las siguientes características: «en experiencia de producción / y amor colectivo, autoyuda, autogestión, / acción directa, protección: el Trabajo».

El zorrillo no cree que el sentido de abundancia / riqueza / infinito, / plenitud / sea para lo estrictamente techne, o sido a la mano, o potencialmente a la mano para el consumo egoísta de unos pocos, abundancia / infinito / administrada por la racionalidad totalitaria y excluyente, sino que su abundancia se refiere a los productos alcanzables a través de una lucha entre el mundo y la tierra, entre lo que se oculta y lo que no, la abundancia viene del Trabajo y su justa retribución para un mundo mejor.

¿Quién pudo ser Ella? ... que el lodo se estremece
y burbujea el zoquite, con ojos eruptivos y pelones,
como lágrimas volcánicas...
Donde chapotea la Yaya misteriosa
se busca su cuerpo y no lo hallan
(¿dónde te has ido, Anacaona?)
Seguramente estás más allá de los horcones.
Eres más que llamaradas o cenizas.
Más duros son tus huesos que el ocote;
más oscuros tus ojos que la corteza de yaití
y la yesca que arde
como lumia reprendida por los soles.

¿Quién es?
Que la abundancia está choreta
de amargura, se filtra hasta el abismo.
Unas voces del cielo rumoran sin espadas
y, en lo más oscuro, una trompeta de ira
intercambia sus fotutos con la lluvia.

Un peón de llevanzas da su nombre.
Vino de la muerte y dice: Ocama,
oye tú, niña mojada y temblorosa;
ha muerto Anacaona, la han ahorcado.
Es ahora hija viviente de los ríos,
habitante de un árbol con su nombre.
Vé por ella.
Está hablándole a las ceibas,
junto al ombligo de su infancia.

Ocama de Yaya doy, Higuemota:
tu madre te sabe sin consuelo,
pero desde las semillas te llama.
Mandó a decir eres princesa,
vén, florecita de oro, háblame
desde los ciclos de los nuevos días.

Del libro Lope de Aguirre y los paraísos soñados

En la literatura puertorriqueña, lo taíno no se cantó o documentó a tiempo, cuando la etnia, con sus pocos sobrevivientes, hubiese dejado su oralidad en torno a sus criptosistemas y comportamientos acordes... Antes de que se creara un moderno sistema de acuedutos en Puerto Rico, bajo el sistema estadounidense, Puerto Rico dependía de pozos y charcas. La cultura taína del agua, la higiene y la convivencia, era notoria. La ecología y el sentido de ciclos temporales, uránicos y ctónicos de peligro, también. El fatalismo y el determinismo fue la interpretación española del temor.

Toda la mitología prehispánica sobre Jurakan y las Grandes Aguas, me sugiere un espacio dinámico, en cierto modo, dual, equilibrado e infinito, en el que el taíno comprende: «En tu corazón [...] soy la fuente eterna / soy ausencia de alegría». Mas este paisaje tan imponente de aguas, semejante al espacio entre las estrellas, fue el origen. La Fuente...Tuvo su magestad. En el Lugar de las Grandes Aguas, está Yocajú, el hermano equilibrado y justo de Jurakán, y pensando en ésto, puedes leer de mi poema «Tu función: Esponja de dolor» cuando digo: «Todo lo que pidas será tuyo / y tú has pedido la plenitud de mi sentido»... Esto es lo que yo llamo La Fuente para el taíno; la Fuente de las Aguas para el peninsular y el criollo estará en la Montaña, escondida en los ríos de la montaña y en sus cascadas... La Fuente es el lugar de conciliación, donde está la creación y la transformación. Si dices en vez de transformación, o dialéctico No-Ser, te evitas la amargura de los filósofos de la desesperación que teorizan el No-Ser como equivalente a NADA.

Sequoyah: El patito feo termina siendo hermoso cuando va a la Fuente.

CLD: Así es. Una de las razones por la que me gusta la imagen de la Fuente y la Pata y sus patitos de Lloréns, fuente hacia la que debe nadar el Patito Feo, es que la asocio a lo Taíno, lo primicial de los pueblos aruacos del Caribe y me gusta imagen del animalito mudo que crecía entre ellos. El perrito de monte que no ladraba, si recuerdas mi cuento El perro habló, un día ladrará. Ese es el modo en que yo construyo toda una mitología sobre la evolución del dolor en el pueblo puertorriqueño. El perrito mudo es símbolo criptosistémico del geosistema. Con el dominio español, el puertorriqueño es un Patito feo; en el sistema de la nación aruaca, un perrito mudo. El puertorriqueño, sin libertad, es una mudez. Una minusvalía.

Sequoyah: Pero hablará...

CLD: Bajo el dominio europeo, al boricua / al patito feo / lo inferiorizaba el aislamiento. No ser libre en el concierto de las naciones hermanas que, tras las luchas bolivarianas, ya eran independientes. Puerto Rico no pudo. Es una nación, pero en la soledad, en el rezago. Se siente públicamente inapta, aislada, sospechosa, por su condición colonial. Diría que Puerto Rico nació zorrunamente, hija de la sospecha. Con un desafío de quitarse la sospecha de encima... Ese dolor de sospechisidad siempre lo hemos cargado por más de dos siglos, sumado a ésto, el dolor de una consciencia de pequeñez territorial y de invalidez autoinducida. Lloréns hablaba de eso; pero sabía que ese colonialismo sicológico es superable. El colonialista lo preserva; pero el anticolonialista se lo sacude... El dolor taíno fue otro. Es un dolor que preaugura el martirilogio. Se relaciona a la proximidad de una extinción cultural. El genocidio de ese pueblo, presentido ya a las puertas del Ser... Esto es otra discusión que hay que hacer sobre los símbolos zoológicos o bestiarios en mi poesía: no ya de zorros. Lo Perruno. Los perros en mi poesía....

El «Aon» es un animal que no supo gemir porque es el Valiente y quien mucho ladra andará asustado... aunque el Aon sabe que si se mide con las armas quedará destrozado por la superioridad militar del invasor. Su mudez es discresión... En mi visión criptosistémica del símbolo, el perrito mudo, el Aon, es el indio que siendo bravo ya no puede ser conciliador. Ya no comunica si no un silencio. Se irá. Desaparecerá. Estos enemigos ante sí son reacios y poderosos, vienen de fuera, no entienden paz. Así fueron los caribes de las Antillas Menores, igual que los invasores españoles. Ese no tener voz es simbólico... En mi poesía, los perros y los zorros son animales importantes. Pero ya me encargaré de hablar de perros y gatos. En Heideggerianas, lo central es el Zorro y la hiena que lo vela...

Leí en un libro reciente, publicado el año pasado, con el tema de la mito-intertextualidad [Mitologia Taina o Eyeri. Ramón Pané y la Relacion sobre las Antigüedades de los Indios: El primer tratado etnografico hecho en America, Editorial Nuevo Mundo, 2008] que cuando se formaban las gentes y sus naciones, se hacía amasando bultos de barro, dotándolos de forma, pintándolos. El hacedor era como un Artesano, pero también daba el ser y el ánima a sus hechuras artesanales. Con su artesanía, daba MISION y sus entes creados, ya ontologizados por tener misión, al parecer, obedecían al creador-padre, yendo al lugar donde el Hacedor los mandaba. «Y así dicen que los unos salieron de cuevas, los otros de cerros, y los otros de fuentes; y otros de lagunas y otros de pies de árboles... Y dicen que el primero de aquel lugar (que) nació allí se volvió a convertir en piedras, otros en halcones y cóndores y otros animales y aves».

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